Se afanan el Gobierno y el comandante del Ejército, general Mejía Ferrero, para que no se piense que el retiro de filas de 120 tenientes coroneles tenga que ver con disensos sobre las negociaciones con las Farc.
Es verdad que la organización militar requiere retiros para que a la cúpula lleguen los mejores. Que para el Gobierno son, por supuesto, los que no manifiesten opinión de ningún tipo sobre la guerrilla ni la molesten. De hecho, un radiograma conocido el pasado mes, ordenó silencio a los uniformados y a sus familias. En lo que tiene que ver con estas, a propósito, es una orden inconstitucional.
Regístrate al newsletter