Han pasado 30 años del criminal asalto y la verdad sigue sin aflorar. Las investigaciones logran hitos parciales. Solo la conciencia de los protagonistas puede desvelar lo que allí sucedió.
El 6 de noviembre de 1985, la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia estaba citada para deliberar y decidir sobre la exequibilidad de la ley aprobatoria del Tratado de Extradición entre Colombia y Estados Unidos. Los magistrados llevaban meses sometidos a amenazas y presiones de los narcotraficantes. Tal vez los respetables juristas esperaban ataques inminentes a su integridad personal, pues su integridad moral estaba fuera de toda duda.
El ataque les llegó, efectivamente. No en forma de sicario motorizado, sino a través de un comando guerrillero, armado y dispuesto a matar a quien fuera. La Comisión de la Verdad sobre los hechos del Palacio de Justicia lo afirma sin ambages tanto en su Informe Preliminar (noviembre de 2006) como en el Informe Final (2010): “Todo indica que hubo conexión del M-19 con el Cartel de Medellín para el asalto al Palacio de Justicia”.
Treinta años después el país sigue a la espera de muchas verdades. De la verdad. Los dirigentes del M-19 obtuvieron...