Han pasado 30 años del criminal asalto y la verdad sigue sin aflorar. Las investigaciones logran hitos parciales. Solo la conciencia de los protagonistas puede desvelar lo que allí sucedió.
El 6 de noviembre de 1985, la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia estaba citada para deliberar y decidir sobre la exequibilidad de la ley aprobatoria del Tratado de Extradición entre Colombia y Estados Unidos. Los magistrados llevaban meses sometidos a amenazas y presiones de los narcotraficantes. Tal vez los respetables juristas esperaban ataques inminentes a su integridad personal, pues su integridad moral estaba fuera de toda duda.
El ataque les llegó, efectivamente. No en forma de sicario motorizado, sino a través de un comando guerrillero, armado y dispuesto a matar a quien fuera. La Comisión de la Verdad sobre los hechos del Palacio de Justicia lo afirma sin ambages tanto en su Informe Preliminar (noviembre de 2006) como...