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En Nacional “está prohibido” dejar de creer en la remontada y la estrella: la hinchada se puede ilusionar

Desde las 5:00 p.m., el Verde se aferra a su historia, a la fuerza del Atanasio y a la fe de su hinchada para buscar una remontada épica frente a Junior y quedarse con el título.

  • El joven Juan Manuel Rengifo tendrá el escenario ideal para ratificar su calidad futbolística, rodeado de los hinchas. FOTO Camilo Suárez
    El joven Juan Manuel Rengifo tendrá el escenario ideal para ratificar su calidad futbolística, rodeado de los hinchas. FOTO Camilo Suárez
hace 1 hora
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Atlético Nacional encara este lunes uno de esos momentos que terminan por definir la esencia de los equipos grandes. La derrota 3-0 ante Junior en Barranquilla, por la ida de la final de la Liga BetPlay-I, golpeó fuerte al conjunto verdolaga, dejó heridas abiertas y sembró dudas alrededor de un plantel que desde las 5:00 p.m., enfrenta uno de los exámenes más exigentes de los últimos años.

Pero en Medellín ocurre algo particular: mientras desde afuera muchos dan la serie por sentenciada, dentro del universo verde la fe sigue intacta, como lo demostraron los hinchas en el banderazo de este domingo en el Atanasio al acompañar al equipo en la última práctica, acudiendo masivamente a la invitación del club que abrió las puertas del escenario deportivo.

Porque si algo aprendió el fútbol colombiano a lo largo de las décadas es que Atlético Nacional nunca deja de creer. El golpe en el estadio Romelio Martínez fue duro. Junior aprovechó los errores defensivos, fue eficaz en las transiciones y encontró espacios para construir una ventaja de 3-0 que históricamente parece muy difícil de remontar en una final del fútbol colombiano. Nacional se vio incómodo, impreciso y emocionalmente superado durante buena parte del compromiso.

Ahora, el equipo dirigido por Diego Arias necesita una actuación perfecta en el Atanasio Girardot para intentar una remontada. Y la ilusión no aparece solo desde la emoción o desde el peso histórico del escudo más ganador del país. También nace desde los números que sostuvieron la campaña del conjunto paisa durante todo el semestre.

¿Cómo le ha ido a Nacional de local y Junior siendo visitante?

Nacional convirtió el Atanasio en un fortín. El equipo sumó 25 puntos de 27 posibles jugando en Medellín, consiguió ocho victorias y apenas cedió un empate frente a su gente. Ningún rival logró derrotarlo en casa. Los registros ofensivos y defensivos también reflejan esa fortaleza como local. Marcó 22 goles y apenas recibió tres durante todo el torneo jugando en el Atanasio, cifras que hoy alimentan la esperanza de una jornada histórica.

Esa capacidad para imponer condiciones fue precisamente la que sostuvo al club en la parte alta del campeonato y lo llevó hasta esta final.

Sin embargo, al frente aparece un rival que también aprendió a competir lejos de Barranquilla. Junior encontró como visitante una de sus principales fortalezas durante el semestre. El conjunto tiburón consiguió 16 puntos de 27 posibles fuera de casa, ganó 5 partidos y apenas perdió en 3 ocasiones.

Además, el equipo barranquillero mostró equilibrio y personalidad jugando como visitante. Marcó 14 goles y recibió 10, demostrando que sabe resistir bajo presión y aprovechar los espacios cuando el rival se desordena. Ese contraste convierte la final en un enfrentamiento cargado de tensión emocional y futbolística: un Nacional dominante en Medellín frente a un Junior que aprendió a sentirse cómodo jugando en escenarios hostiles.

¿Los referentes de Nacional están a favor de la remontada?

Uno de los primeros en enviar un mensaje de carácter tras la derrota fue Jorman Campuzano. El volante apeló a la unión del grupo y al orgullo que representa vestir la camiseta de Atlético Nacional en momentos adversos. “El escudo que llevamos exige levantarse siempre. Este equipo ya ha demostrado que sabe reaccionar cuando más lo golpean y ahora debemos responder juntos, con personalidad y compromiso frente a nuestra gente”.

Las palabras de Jorman encontraron eco inmediato en la hinchada, que volvió a aferrarse a la idea de que Nacional suele crecer cuando parece estar más golpeado. Uno de los exreferentes que se pronunció fue Farid Díaz, quien insistió en que la serie todavía no está cerrada y recordó el peso emocional que tiene el Atanasio Girardot en las jornadas decisivas. “Mientras haya un partido por jugar y el Atanasio esté lleno, Nacional siempre tendrá posibilidades. Este club tiene historia de sobra para creer en remontadas y en partidos grandes”.

A estas voces también se sumaron otros referentes históricos del club. Uno de ellos fue Luis Fernando “Chonto” Herrera, símbolo eterno de Atlético Nacional, quien apeló al orgullo competitivo del equipo y al espíritu rebelde que históricamente acompañó al conjunto verdolaga.

“Los equipos grandes se reconocen cuando están contra la pared. Ahí es donde Nacional siempre sacó su carácter. El hincha tiene que creer porque esta camiseta nunca se entrega”, afirmó el exlateral.

Otro que transmitió confianza fue Macnelly Torres, campeón y figura en múltiples títulos con la camiseta verdolaga. El exvolante recordó que muchas de las páginas más importantes del club nacieron justamente en escenarios donde parecía imposible reaccionar: “Las finales se juegan también con la cabeza y con el corazón. Nacional tiene jugadores con jerarquía y una hinchada que puede empujar como pocas en Suramérica. Un gol cambia completamente el ambiente y este equipo necesita aferrarse a eso”.

¿Qué dicen los técnicos anteriores de Nacional?

También apareció la voz de Francisco “Pacho” Maturana, exentrenador y referente histórico del club, quien insistió en la importancia de mantener el equilibrio emocional durante el partido. “Lo más importante será no desesperarse. Nacional necesita intensidad, pero también inteligencia. Si el equipo logra marcar temprano, el estadio puede convertirse en un factor determinante y ahí la presión cambiará de lado”, explicó.

Reinaldo Rueda, campeón de la Copa Libertadores 2016 con el conjunto verdolaga, destacó el valor de la memoria competitiva que tiene Nacional en este tipo de escenarios. “Atlético Nacional construyó su historia superando momentos difíciles. Cuando el equipo conecta futbolísticamente con su gente, el Atanasio tiene una energía especial que muchas veces termina inclinando la balanza”.

Las diferentes voces coincidieron en una misma idea: mientras exista una mínima posibilidad, Nacional tiene argumentos futbolísticos, emocionales e históricos para pelear hasta el final. Y es precisamente esa mezcla entre historia, orgullo y convicción la que hoy mantiene viva la ilusión de toda una hinchada que todavía sueña con otra jornada épica en Medellín.

¿Qué dice el historial entre Nacional y Junior?

Sin embargo, la historia entre Nacional y Junior ya demostró varias veces que en esta rivalidad nunca existe un desenlace sencillo. Ambos clubes protagonizaron algunas de las finales más dramáticas en la historia del fútbol colombiano. En 2004, por ejemplo, Junior ganó 3-0 en Barranquilla y parecía tener asegurado el título. Pero Nacional respondió en Medellín con un inolvidable 5-2 que llevó la definición hasta los penales (el visitante venció por 5-4). Aquella tarde todavía permanece viva en la memoria del hincha verdolaga.

Diez años después, en la final de 2014, Nacional volvió a levantarse frente al conjunto tiburón gracias a un gol agónico de Jhon Valoy y otra definición dramática desde el punto penal (ganó el Verde 4-2).

Y en 2015 la historia volvió a repetirse. Junior golpeó primero en Barranquilla y Nacional respondió en Medellín para terminar levantando nuevamente el título. Esos antecedentes son precisamente los que hoy alimentan la esperanza del hincha. Pero además de la historia y la emoción, Nacional también sabe que necesitará corregir muchos aspectos futbolísticos si quiere acercarse a la remontada.

¿Cuáles son los duelos que se espera se den en la cancha?

El partido de ida dejó claro que Junior ganó gran parte de los duelos individuales. Nacional perdió intensidad, permitió demasiados espacios y llegó tarde a las coberturas defensivas. Por eso, el cuerpo técnico liderado por Diego Arias, considera que la remontada comenzará desde las batallas personales dentro del campo.

En defensa, William Tesillo tendrá una misión de máxima exigencia: controlar a Luis Muriel. El atacante de Junior fue una de las figuras del partido de ida gracias a su movilidad, potencia y capacidad para atacar los espacios. Tesillo deberá imponerse desde la experiencia, la anticipación y la lectura de juego.

Otro de los enfrentamientos determinantes estará por la banda derecha. Felipe Román tendrá que superar a Bryan Castrillón, uno de los hombres más peligrosos de Junior. El paisa castigó constantemente con velocidad y desborde, por lo que Nacional necesitará un Román sólido en defensa, pero también agresivo en salida para obligar al extremo rojiblanco a retroceder.

En la mitad de la cancha aparecerá otro duelo fundamental: Jorman Campuzano frente a Jannenson Sarmiento. El mediocampo será el sector donde probablemente se definirá el ritmo del partido y Nacional necesita que Campuzano recupere balones, imponga intensidad y gane las disputas físicas para cortar los circuitos ofensivos del rival.

Si finalmente Samuel Velásquez aparece como titular, también tendrá una tarea compleja frente a Cristian Barrios. Junior encontró mucho espacio por las bandas durante el partido de ida y Nacional no puede permitir nuevamente que sus laterales sean superados en velocidad o en el uno contra uno.

Otro de los puntos de atención estará sobre Juan Manuel Rengifo. El joven volante deberá imponerse frente a Juan David Ríos, un jugador que en Barranquilla logró manejar varios momentos del encuentro con despliegue físico y claridad para distribuir el balón. Nacional necesita una versión más participativa y segura de Rengifo en el mediocampo.

Matheus Uribe, por experiencia y liderazgo, también aparece como uno de los hombres llamados a marcar diferencia. Su duelo directo con Fabián Ángel será clave tanto en recuperación como en salida. Nacional necesita que Uribe gane terreno, rompa líneas y contagie intensidad desde el primer minuto.

Por los costados, Nicolás Rodríguez tendrá un mano a mano permanente frente a Jhomier Guerrero y Jermein Peña. Allí Nacional buscará amplitud y profundidad para abrir espacios en la defensa de Junior y generar opciones de gol desde las bandas.

Del otro lado, Eduard Bello deberá imponerse frente a Yeison Suárez. La movilidad, los cambios de ritmo y la capacidad para desequilibrar pueden convertir a Bello en una pieza decisiva para romper la estructura defensiva del conjunto barranquillero.

En ataque, Alfredo Morelos tendrá quizás el duelo más determinante. El delantero verdolaga deberá superar físicamente y futbolísticamente al defensor Daniel Rivera, encargado de marcarlo durante buena parte del compromiso de ida. Morelos necesita ganar los duelos aéreos, aguantar de espaldas, atacar el área y convertirse en el líder ofensivo que Nacional requiere para soñar con la remontada. El equipo necesita una versión dominante de su delantero centro en el partido más importante del semestre.

Pero además de vencer las marcas individuales, Nacional tendrá otro reto fundamental: superar al arquero Mauro Silvera. El portero juniorista respondió con seguridad en la ida y es una de las piezas importantes de la visita. Por eso, los remates desde media distancia y la precisión en la definición serán determinantes. Nacional no solo debe generar opciones; necesita convertirlas. Cada oportunidad desperdiciada puede jugar en contra de la ansiedad.

La serie parece cuesta arriba, pero en el Atanasio Girardot creen que la remontada todavía es posible. Y buena parte de esa ilusión pasa por algo simple y contundente: ganar los duelos individuales. Porque en las grandes finales, muchas veces los títulos no se definen únicamente desde el sistema táctico o la estrategia colectiva. También se deciden en esos enfrentamientos personales donde carácter, concentración y jerarquía terminan inclinando la balanza. Ahí, precisamente ahí, puede estar la clave de la remontada verdolaga para quedarse con la estrella 19 de la Liga.

El Atanasio Girardot no será únicamente el escenario del partido: será una presión constante, una energía emocional y un impulso colectivo que históricamente ha llevado a Nacional a competir por encima de sus límites. Este estadio se convirtió en uno de los ambientes más intimidantes del fútbol colombiano y sudamericano. Las grandes gestas de Nacional casi siempre tuvieron el mismo ingrediente: un Atanasio lleno, cantando sin descanso y empujando al equipo incluso en los momentos más difíciles. Por eso, dentro del club saben que la remontada no depende solamente de lo táctico o futbolístico. También necesitará de una comunión absoluta entre el equipo y la tribuna. .

La presión de más de 40 mil personas alentando puede transformar el ambiente emocional de la final. hinchada acostumbrada a las noches épicas. Los jugadores también reconocen el peso que tiene la tribuna en partidos decisivos. La presión, los cánticos, las banderas y el aliento constante terminan construyendo una atmósfera que muchas veces desborda lo futbolístico y se convierte en un golpe emocional para el rival. Por eso, nadie quiere que el ambiente se llene de ansiedad o desespero si el gol tarda en llegar. El verdadero papel de la hinchada será sostener emocionalmente al equipo.

Porque en el fútbol existen estadios que simplemente albergan partidos y otros que juegan junto a su equipo. Y cuando Nacional disputaduelo definitivos en Medellín, el Atanasio casi siempre termina siendo el jugador número 12.

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