La democracia más poderosa del mundo no se pone de acuerdo sobre endurecer los controles a la venta de armas, debate que sale a la luz cada vez que hay una masacre allí: 39 este año.
Desde la matanza del 13 de noviembre en París, cuya motivación anclada en el terrorismo islamista se determinó casi de inmediato, se advierte una mayor sensibilidad frente a esta forma de asesinato indiscriminado, que unas veces escoge víctimas sólo por el hecho de ser nacionales de un determinado país, otras veces por estar en algún lugar simbólico, o por el extremo ya recurrente de matar a quienes se encuentren pasando por la calle.
Tan pronto se tiene noticia de un ataque armado la respuesta política y social tiene manifestaciones diversas según el origen de los atacantes, si pertenecen a una de las redes ya reconocidas de terrorismo internacional, o si corresponden a lo que se denomina “lobos solitarios”.