Hacía falta un decálogo de normas para que las cámaras sean, de verdad, un aporte pedagógico y de control a la movilidad, y no un factor de abusos, corrupción o beneficios a algunos operadores.
29 de marzo de 2018
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Las fotodetecciones abren posibilidades de control efectivo al respeto de los límites de velocidad y otras normas de tránsito, pero su punto débil se percibía en la falta de un marco normativo claro que impidiese que en algunos municipios su instalación y operación, además de deficiencias técnicas, permitiera abusos y excesos por parte de algunos funcionarios en las secretarías de Tránsito o alentara el exclusivo afán de lucro de quienes manejan los equipos, sin ningún aporte pedagógico para el cambio.
En un país como Colombia, donde la cultura vial es de notorios vacíos, y donde a veces algunos sistemas públicos terminan usufructuados por intereses particulares, era necesario que se pusiera en cintura a los operadores de cámaras y se fijasen...