Comienzan a conocerse algunas cifras que muestran que lo peor quedó atrás para la economía colombiana, después de la parada súbita que tuvo en el mes de abril. La más reciente, el indicador nowcast de Bancolombia, muestra que, con datos para el trimestre móvil junio - agosto, la caída de algunos sectores como industria, comercio y construcción es menor que la observada al cierre del segundo trimestre. Se está revirtiendo la tendencia a la baja de la economía a medida que más actividades comenzaron a rebotar como consecuencia de la flexibilización de las medidas de confinamiento.
Sin embargo, las cifras del mercado laboral para el mes de julio que acaba de divulgar el Dane reiteran la dura realidad del desempleo que están viviendo los colombianos como consecuencia de la pandemia. El balance de la contracción de la economía que se dio por el confinamiento es muy negativo para los trabajadores. Les va aún peor a los que se encuentran en las 13 ciudades y áreas metropolitanas, que en ese mes tuvieron una tasa de desempleo de 24,7 %, mientras que, a nivel nacional la tasa en julio fue de 20,2 %, unos 9,5 puntos porcentuales más alta que hace un año.
Esas tasas corresponden a un número de desocupados de 3,1 millones en la ciudades, un aumento de 1,5 millones en un año, y 1,9 millones en todo el país. Con esos incrementos, hoy en Colombia al finalizar el mes de julio habría cerca de 4,6 millones de desempleados. Los inactivos también aumentaron y en julio alcanzaron 2,7 millones. Un registro que va a presionar, como hasta ahora, la tasa de desempleo, en la medida en que esos trabajadores consideren que la apertura gradual de la economía les puede garantizar un empleo.
Aunque el desempleo es mayor en las ciudades, hay diferencias marcadas dentro de ellas. Hay unas cinco (Neiva, Ibagué, Popayán, Cúcuta, Florencia y Armenia) que registran tasas de desempleo cercanas o superiores al 30 %, lo que significa que en las ciudades intermedias de 10 personas que están en la población activa, 3 están desempleadas.
También les va muy mal a los jóvenes y a las mujeres. En particular, la brecha de género para el desempleo se amplió desde el año anterior. En efecto, para el total nacional, la tasa de desempleo de los hombres en el trimestre móvil mayo - julio 2020 se ubicó en 17,0 %, mientras que para las mujeres fue 25,5 %. La brecha se amplió a 8,5 porcentuales, cuando hace un año era de 5,5 pp. Esta situación refleja el hecho de que el confinamiento afectó sobre todo a los sectores de servicios que proporcionalmente empleaban un mayor número de mujeres.
La crisis, de otro lado, toca a todos los trabajadores, sin importar su posición ocupacional. De acuerdo con esta clasificación, la que más cayó fue la categoría de empleado doméstico con una variación de 41,8 %, seguida de patrón o empleador con 27,2 %. Por su tamaño las posiciones ocupacionales que más aportaron a la reducción de ocupados fueron los obreros y los empleados por cuenta propia.
En general, una situación crítica sobre la cual no sobra recalcar que la pandemia está dejando una profunda huella en el mercado laboral. La reactivación debe tener el componente esencial de hacerse con actividades que sean intensivas en empleo. Sin olvidar las reformas de fondo que deben permitir que la economía lo genere en el largo plazo.
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