Se depuran las listas de candidatos, tanto a la Presidencia como al Congreso. Todo el espectro ideológico encuentra cabida. Ciudadanía demanda campañas con altura y programas concretos.
12 de diciembre de 2017
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Ayer fue día de definiciones políticas y electorales, con miras a las elecciones parlamentarias y presidenciales del año entrante. Si bien algunos de los partidos y movimientos políticos tenían ya escogidos los nombres de sus aspirantes presidenciales, no se habían concretado los de los candidatos al Congreso ni la modalidad de las listas.
Hasta la semana pasada el catálogo de precandidatos a la Presidencia excedía incluso la capacidad de información de algunos ciudadanos que se interesan por la política, ya ni se diga de una gran masa que ve el espectáculo electoral como una movida ajena donde están en juego unos intereses muy definidos.
Ya sea por firmas, por escogencia de sus partidos, consulta popular o mecanismos internos mediante encuestas,...