La implosión de otro edificio, por fallas estructurales, no solo plantea solidaridad con los afectados sino que les exige a Medellín y el país extremar controles en proyectos de construcción.
22 de abril de 2018
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Los daños sociales y morales causados por las fallas estructurales en el Edificio Bernavento, y su inevitable orden de implosión, son tan o más graves que los económicos. Y lo constituyen no solo para los copropietarios de la torre de 48 apartamentos que deberá ser derribada sino también para el patrimonio que es la confianza ciudadana en las instituciones públicas y privadas de Medellín.
El caso Bernavento, que por fortuna igual que en el conjunto Space ameritó una orden oportuna de evacuación a sus residentes, lesiona el capital tangible e intangible de los dueños de las viviendas y ocasiona un daño reputacional para la ciudad que se debe atender de inmediato: ni las curadurías ni las constructoras pueden ser parte de una cadena productiva...