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Mijo, póngame un disquito

21 de mayo de 2018
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“Mijo, póngame un disquito”, me dice la abuela mientras la tertulia familiar avanza. Comida, historias, risas vienen y van, una copa arriba, baile, chistes y el disco que pronto empezará a girar. Voy apresurado, lo busco entre anaqueles familiares olvidados, levanto el cristal y la aguja, y lo pongo a girar, a sonar. A los minutos, luego de reproducir la cara A me pregunta de nuevo, ¿Y el disco?, extrañado le respondo, “está sonando abuela”. No, no lo he escuchado, me dice.

Me quedo pensando por un momento, entiendo y sonrío.

Busco la canción en el disco, la reproduzco y todo queda claro.

La abuela está feliz.

Y es que eso que hemos escuchado tantas veces, “póngame un disquito”, tan usado por abuelos, papás, tíos, se ha convertido en una frase generacional. Ellos la usaron y siguen usando, y lo más curioso de todo, es que muchos, incluyéndome, en algún momento de la vida, los juzgamos y les dijimos, “¡No! Así no se dice”.

Esa, su expresión, la de póngame un disco, se refiere a una canción, no a la pieza discográfica. Sí, para muchos un disco es simplemente una canción, ¿Por qué razón? Eso fue lo que entendí luego de muchos años, con las fiestas familiares y con las peticiones de “los discos” de muchos. Y es que estos antes eran sencillos, es decir, una canción por lado y lado, y ya está, y por eso ellos reproducían en su tocadiscos “la canción”, no un disco con varias canciones, cuando ahora entendemos todo lo contrario.

Los primeros sencillos se publicaban en discos de vinilo. Un sencillo, que en inglés llaman single y para muchos otros el simple, es un disco fonográfico de corta duración con una o dos grabaciones en cada cara.

Los antiguos discos de vinilo venían en formato de 18 cm, 7”; pero en la actualidad se publican sencillos en discos compactos y formato digital. En estos discos, la primera cara contiene la canción que se presenta, y la segunda cara, presenta otra canción adicional que comúnmente es una mezcla o remezcla diferente del tema principal, u otra canción del repertorio del álbum o algún tema inédito no incluido en el álbum.

Debo confesar que antes de entender todo esto, me causaba una especie de repulsión escucharles decir, “póngame un disco”, cuando yo sabía que querían una canción y más aún, cuando personas de mi edad, ahora pedían discos y no canciones en las fiestas. Los corregía de inmediato.

Pero ahora, adoro esa expresión así sepa que su uso está sin contexto, sin actualidad y sin razón. Pero me enamora pensar que antes se tomaban el tiempo de reproducir un disco con una canción y no les daba pereza. Ahora muchos compran un disco incluso por la cantidad de canciones que contiene, como si estuvieran en una promoción de outlet de canciones.

Me encanta que no se pierda ese uso lingüístico de los más adultos, y también me parecería maravilloso que esa expresión pase de generación en generación, como viene ocurriendo. Pongamos discos, disfrutemos discos y dejemos de dar tanto play y de quejarnos, que así, como ellos lo proponen, con error y todo, suena más bueno.

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