El Consejo de Estado, en lo referente a la venta de Isagén, se ha pronunciado frente a una demanda de los trabajadores. Lo que esperamos es que el Consejo de Estado no solamente se apoye en argumentos laborales, sino en todo lo que significa la soberanía energética de nuestro país y que evite que se haga una venta tan dañina para los intereses nacionales.
Complace por el momento que se haya evitado esa subasta apresurada que venía haciendo el Ministro de Hacienda, pero lo importante es que esa prohibición se argumente de fondo para no permitir esa privatización de un importante activo de la nación.
En el proceso de venta de Isagén se han presentado muchas inconsistencias. Por ejemplo, en la valoración nunca se tuvo en cuenta el patrimonio ambiental que tiene la empresa y no se valoraron los estudios de inteligencia del mercado sobre la industria energética.
Vender Isagén, en los términos que están planteados por el Gobierno Nacional, es premiar el derroche, la falta de focalización del gasto público y es premiar la falta de creatividad financiera en el Ministerio de Hacienda.
Los recursos para capitalizar las 4G ya nos los gastamos en publicidad y programas asistenciales.
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