Las altas cortes, que en otro tiempo representaron verdaderos templos de probidad y rectitud, la esperanza ciudadana frente a los abusos del poder, hoy son vistas como centros donde se comercia con la justicia y posa sobre ellas un manto de duda que ha generado una profunda crisis de legitimidad. Por ello, propongo un Gran Acuerdo Nacional por la Justicia como un espacio de deliberación democrática con participación de todos los sectores: academia, Rama Judicial, ciudadanos, partidos políticos y, por supuesto, el Gobierno Nacional.
Este Gran Acuerdo debe dirigirse a cuatro pilares fundamentales: (i) la supresión de los poderes electorales de los jueces, (ii) una instancia de juzgamiento de los magistrados de altas cortes, (iii) la educación jurídica...