El número de personas que fallecen en Medellín por causa de las enfermedades cardiorrespiratorias asociadas con la contaminación del aire es cada vez más alto. Se trataría de una epidemia lenta, que cursa frente a nuestros ojos, a la par con las emanaciones tóxicas que emiten los vehículos automotores, que usan diésel y las industrias. Sin embargo, las autoridades de salud pública no han llamado la atención sobre este hecho.
En Medellín mueren cada año 1000 personas por enfermedad pulmonar crónica, 500 por cáncer de pulmón y calculamos que unas 1500 por enfermedad cardiovascular provocada por ingreso a la sangre de gases tóxicos y de las partículas ultrafinas que contaminan el aire (...) Una persona muere cada tres horas en la ciudad por causa de la contaminación del aire. Es decir, casi diez veces más de las que mueren en accidentes de tránsito. Solo que las muertes por contaminación son silenciosas, sin corrillos de personas impresionadas por la sangre o el impacto de un choque. La mortalidad por enfermedades respiratorias crónicas en Medellín muestra un exceso del 92 % en relación con Bogotá. Con respecto a Colombia es 87 % superior. El aire contaminado en la ciudad difícilmente circula, pasa días antes de desaparecer y sus víctimas se multiplican.
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