Yo respeto mucho la institución de la Iglesia Católica. Representa un símbolo muy poderoso. Sin embargo creo que una visita del Papa al país ya no es lo mismo de antes. El Papa no tiene el mismo peso que tenía hace 50 años.
Seguramente para muchos será un acontecimiento muy importante y eso es entendible y respetable, pero yo insisto en que la Iglesia Católica en general ha perdido en buena cantidad las claves de lo que significa realmente el sentimiento religioso y la conducta ética.
La Iglesia Católica está en una crisis muy espantosa y eso lo están aprovechando un mundo de iglesias raras para crecer en seguidores y en poder. Esas iglesias reformadas y ese Calvinismo que se está calando mucho entre la gente, especialmente en los pobres.
Respecto al carácter político de la visita del Papa, creo que tampoco tendrá mucho peso. Estas oposiciones entre nuestras aristocracias políticas y sociales también han perdido mucho poder intelectual. No habrá interlocutores.
Los presidentes, los ministros y los políticos de ahora son muy opacos respecto a los políticos de antes, que eran personas muy cultas y muy eruditas. En ese sentido, una visita de un papa no tendrá la repercusión que en otras épocas pudo haber tenido.