Todos estos comités de representantes del No van a crear una situación más compleja, una mayor dilación para recoger las posiciones concretas de quienes votaron No el 2 de octubre. Eso implica que el tema de la paz en Colombia ya no empieza a negarse solo desde la razón sino desde los intereses personales y partidistas, además de los intereses privados. Eso nos aleja de la visión humanista que necesita este proceso de paz y la aceptación de lo que significa dar fin a un conflicto armado de casi 60 años. Por fortuna un gran sector de la sociedad, muy diverso, se está movilizando para no dejar perder esta oportunidad única.
Dado el resultado del plebiscito y la alta abstención, era inevitable que el presidente y Premio Nobel abriera estos espacios de diálogo con los diferentes grupos que se apersonaron del No. El problema es que si cada grupo va a poner una agenda paralela y puntos diferentes, va a ser contraproducente para la búsqueda de una agenda democrática de mejorar esos acuerdos de paz.
Lo que avizoro, si se logran cohesionar algunas propuestas del No, es que deberá redactarse con las Farc a más tardar a finales de octubre otro texto, para someterlo nuevamente a plebiscito. No veo otro camino diferente a celebrar otro plebiscito.
Regístrate al newsletter