Se sortearon muchas dificultades e incomprensiones de las partes, pero finalmente se llegó a la mesa. Entonces, cuando hay todo un ambiente positivo y de expectativa se sale con este chorro de babas, con este desaguisado.
Ante las acusaciones mutuas, da la impresión de que los compromisos no se fijaron con términos y tiempos precisos. Qué se hacía y quién lo hacía primero. La no liberación de Odín Sánchez paralizó la excarcelación de dos voceros del Eln en Bellavista.
Aún hay tiempo de resolver estas diferencias, pero deben sentarse y aclarar todo antes del próximo jueves.
La llegada tarde del Eln al proceso trajo cierto clima de disgustos y de un menosprecio que siente el Eln, además de una informalidad que produjo sobreentendidos y que se dejaran sin escribir los detalles. Sorprende que a estas alturas del conflicto se actúe de esa manera tan irresponsable.
Hay que olvidarse del 3 de noviembre y sentarse ya a la mesa las delegaciones que hicieron las exploraciones, precisar cada detalle y sobre esa base empezar a cumplir, para luego instalar la negociación.
No se puede empezar con el precedente de que la palabra tenga tan poco valor. El fin del secuestro es un buen punto de partida. De lo contrario, la mesa no se sostendrá.
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