El 2014 fue un año muy difícil para la industria arrocera del país, ya que se sembraron 60 mil hectáreas menos debido al efecto del clima en el 2013 y la incertidumbre de los productores que no volvieron a sembrar en las mismas cantidades. El año anterior se sembró menos área, pero tuvimos un mejor clima, lo que ayudó para que la reducción en rendimiento fuera de un 8 o 9%.
Esas cifras a la baja de 2014 generaron expectativas que, junto con los anuncios de fenómeno de El Niño y la sequía, hicieron que la gente se aprovisionara y al aumentar la demanda, subieron los precios a finales del 2014 y principios del 2015. Con la devaluación, los costos de producción han subido. El componente importado del arroz es el 35%.
Nunca hubo escasez de arroz. Hubo menos oferta, que es muy diferente y esto generó que los precios subieran, eso lo reconocemos. Iniciando la cosecha de este año, algunas industrias no tenían suficiente inventario y también por eso se subieron los precios en algún porcentaje.
Ahora tenemos cerca de 600 mil toneladas aseguradas, que es el inventario para cinco meses largos. Luego llegará la gran cosecha.
El arroz va a bajar de precios en las próximas semanas, pero nunca regresará a los precios en los que llegó a estar.
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