El asunto es cómo se toman las decisiones en el Gobierno y cómo se formulan las políticas públicas. Hay que reconocer que los senadores y representantes a la Cámara tienen una responsabilidad de representación de sus regiones, y tienen que luchar para que ellas reciban ciertos beneficios del Estado y participen de los programas más importantes, y además que en el Estado central se identifiquen sus problemas y se busquen soluciones compartidas.
Eso se debe hacer incorporando a senadores, representantes, así como a gremios, en la formulación de las políticas públicas y de los programas de desarrollo para las regiones. Luego, en la implementación de las mismas, los parlamentarios pueden mostrar sus gestiones y resultados.
Si no se hace así, lo que acaba pasando es un proceso de negociaciones para obtener no tanto políticas públicas, sino contratos, y eso lleva a la existencia del partido único de los contratistas, que corrompe el sistema. Otro factor de corrupción es la financiación de las campañas por parte de los contratistas.
Esto es lo que hay que acabar, esa megacorrupción que distorsiona todo el proceso de formación de políticas públicas, con la captura de entidades del Estado para los apetitos burocráticos y económicos de los congresistas.
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