Para avanzar en competitividad, Antioquia tiene un reto estructural: recuperar la capacidad de discutir y de mirarse en el mediano y largo plazo, que fue tan determinante en la década pasada, y en instancias que se han perdido por completo.
La competitividad requiere gerenciarse y priorizar inversiones, tanto del sector público como privado.
Hay temas asociados al sector externo como la necesidad de abrir nuevos mercados. Antioquia representa la cuarta parte de las exportaciones del país. Y otro tema que está asociado es el de la ciencia, la tecnología y la innovación. Las empresas de Antioquia han decidido competir con diferenciación, con valor agregado y esto forma parte de lo que queremos que sea una cultura, pero todavía nos falta bastante camino por recorrer.
De ahí que los esfuerzos de la Gobernación y de Medellín con Ruta N, tengan mucho sentido como una apuesta de mediano y largo plazo.
La discusión en Antioquia no es de recursos, sino de cómo hacer las cosas bien, y cómo hacerlo rápido y con mayor volumen. Y aquí entra un tercer elemento que es la educación. Se han hecho cosas muy positivas, pero cuando nos comparamos con otros departamentos, no nos va bien y menos a nivel internacional. El esfuerzo que hacemos no es lo suficientemente potente comparado con lo que el país está haciendo.
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