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Columnistas | PUBLICADO EL 11 febrero 2022

Mensaje político equivocado

Mensaje político equivocado
Por Luis Fernando Álvarez - lfalvarezj@gmail.com
Infográfico

La democracia, especialmente en los denominados Estados en desarrollo, parece estar en extinción. El fenómeno es dramático en América Latina. Poco a poco el modelo democrático clásico ha perdido legitimidad, fundamentalmente por dos razones: La exclusión y la falta de respuesta a las necesidades ciudadanas. Esta circunstancia es aprovechada por voceros de una legítima aspiración: La inclusión y la igualdad.

Lamentablemente, las clases dirigentes no han entendido que en los tiempos actuales, especialmente tormentosos por los efectos socioeconómicos de la pandemia, el mensaje político, como respuesta a las crecientes necesidades de una sociedad flagelada y fragmentada, debe ser, necesariamente, diferente al que se escuchaba en épocas pretéritas, incluso en los años iniciales del actual milenio.

Montar campañas políticas y proyectos electorales basados en la confrontación entre derechas e izquierdas o entre liberales y socialistas o socialdemócratas es estar enviando un mensaje equivocado y desactualizado con respecto a las vivencias y exigencias de la nueva sociedad de la postpandemia.

Ha surgido una especie de conciencia moral negativa, fundada en el reclamo permanente de amplios sectores de la comunidad que se sienten marginados y aislados, por sufrir de manera directa las consecuencias negativas de una sociedad que los desplaza en términos de oportunidades y posibilidades. Ya no es la lucha entre ortodoxos y revolucionarios, entre privatistas y socialistas, entre individualistas y colectivistas; es una guerra tácita abierta de ”inferiores” contra “superiores”, de “vencidos” contra “vencedores”, de “no aptos” contra “aptos”.

No es un fenómeno nuevo, pero sí es un desafío nuevo. Lo curioso es que el reto que surge en medio de una especie de desespero moral ha sido escuchado y comprendido por postulantes de carácter populista, quienes, a partir de este nuevo esquema social, se presentan como representantes y participantes del mismo dolor y de la misma rabia. Y es en este esquema donde aparecen los nuevos discursos populistas, que rayan con la estrategia demagógica, pero que, simplemente, se dedican a presentar propuestas que contienen fórmulas salvadoras, muchas veces mentirosas y hasta utópicas, pero que, al fin y al cabo, se leen como respuestas mesiánicas para rescatar a los descartados, sin aparentemente exigirles nada, sin pedirles nada. 14

Mientras tanto, los lideres tradicionales, aquellos que han levantado estas naciones, se limitan a descalificar ese nuevo discurso, señalándolo como un mensaje de izquierda, como un nuevo y falso socialismo. Este mensaje no le llega a los votantes, por dos razones: La primera, porque la mayoría no lo entiende; la segunda, porque si bien puede entenderlo, no lo comparte, pues sus necesidades se mueven en escenarios prácticos diferentes a los que son objeto de la discusión que plantean las retóricas filosóficopolíticas tradicionales.

Los nuevos modelos de poder en América Latina, llámense como se llamen, se vienen imponiendo, simple y llanamente, porque utilizan un mensaje político que coincide con la conciencia moral de la gran masa ciudadana 

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