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Columnistas | PUBLICADO EL 05 agosto 2021

Más curules gratis

Por juan gómez martínezredaccion@elcolombiano.com.co

Ya les dieron a las Farc las curules gratis pactadas con su amigo Juanpa —como le gusta que le digamos—. Ahora se discute sobre las que se les deben dar a las víctimas de ese grupo armado, que está vivo, delinquiendo, asesinando, secuestrando menores, traficando con drogas, sin que se les pueda fumigar sus cultivos. Para claridad, un grupo que sigue con las suyas, mientras los disidentes están en el Congreso.

Por justicia e igualdad, se les debe dar curules, oficinas, vehículos con conductor, funcionarios en la Unidad de Trabajo Legislativo al grupo de exmilitantes de las Autodefensas. Lo mismo con los grupos que siguen delinquiendo, como las Farc; otros que pueden ser unos buenos representantes son los del Eln, que tienen las mismas calidades y merecimientos que las Farc: asesinos, secuestradores, violadores de menores, narcotraficantes, destructores de la riqueza colombiana. No podemos dejar por fuera a sus similares representantes del clan del Golfo y otros grupos menores. Mientras todo esto sucede en nuestra patria, el responsable disfruta de sus ingresos de expresidente en sus apartamentos en Londres, con el respaldo de los dineros depositados en el banco del Vaticano.

La gente buena, los políticos, los representantes de los diferentes partidos sobrarían en el Congreso. Estos deberán hacer campaña, buscar los votos, recorrer su departamento y el país para poder llegar al Congreso. Sería mejor seguir el ejemplo y coger las armas.

Después de esa caricatura de la democracia nuestra, lo que queda es darle un vuelco a Colombia, volver por una verdadera democracia, respetarla y volver por los partidos democráticamente constituidos. El 2022 tendrá que servir para darle un golpe a la entrega de Colombia que hizo el anterior gobierno.

Todo esto es casi una caricatura de un país llamado democrático, pero es un país donde la violencia es premiada y las instituciones, o la mayoría de ellas, entregadas a esos grupos violentos. Donde fue reconocido su gobernante con premios internacionales y donde este mandatario entrega hasta su alma a la guerrilla para merecer el premio, así sea a cambio de petróleo.

Cosa muy distinta pasó con el M-19: entregaron las armas, se sometieron a unas condiciones para hacer una verdadera paz, llegaron a la Asamblea Nacional Constituyente como grupo mayoritario, pero sometido a las votaciones a las que obliga la democracia; no volvieron a delinquir, ni siquiera se dividieron en disidencias y grupo de paz, cumplieron con lo pactado. Con la excepción de Petro.

Nos tenemos que preparar para el 2022. Las elecciones del próximo año nos deberán devolver lo perdido o entregado por Juanpa —como le gusta que le digamos—. Colombia tendrá que volver a ser un país donde la democracia sirva de ejemplo para este continente. Ya tenemos la mala experiencia de los países vecinos, la invasión que se presenta en Necoclí, que, en su gran mayoría, es de víctimas de países que han caído en manos de la izquierda. Rechacemos esa entrega que hizo del país el peor presidente que hemos tenido.

Que el año 2022 sea el año de la rectificación

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