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Columnistas | PUBLICADO EL 29 agosto 2020

Carta a los concejales de Medellín

Por José Alonso González López

joseagonzalezlopez@gmail.com

Honorables concejales:

Tuve el privilegio, desde 1970 hasta 1991, de ser concejal de Medellín en cuatro periodos y presidente de la corporación en 1990.

Conocí y participé en diferentes períodos de la historia política de la ciudad del 70 al 92 del siglo anterior. Mi inicio coincidió con el final del período de alternancia entre los partidos tradicionales para la dirección del Estado. En esas elecciones en particular, las corporaciones de elección tuvieron una representación mayoritaria del partido Anapo. El Concejo tuvo un número suficiente de concejales de ese partido, que impusieron su mayoría para llegar a las juntas de las empresas de naturaleza pública en las que el municipio de Medellín tenía el control, como EPM, y romper el modelo de administración, luego convertido en código de gobierno corporativo, que desde el nacimiento de la empresa había sido rector de la gestión.

Pero en ese entonces, como ahora, una estructura fundada en la tecnocracia, en el conocimiento por parte de las directivas responsables de que se cumpliera el objetivo supremo de la misión, mantuvo la solidez institucional y corporativa de EPM, con pocas alteraciones.

En mis posteriores periodos (74-75, 80-82 y 90-92), el Concejo recobró la senda de su función constitucional: proponer iniciativas para el progreso de la ciudad, tutelar la gestión de la Alcaldía y colaborarle para que su trabajo pudiera ser fecundo y, por supuesto, ejercer un control político sobre la administración.

El Concejo, era una suma de representaciones de la sociedad: líderes de partidos y movimientos políticos, del sector social, del empresariado, de organizaciones sindicales, de la academia; era un órgano pluripartidista, diverso en la representatividad.

Las normas legales no le han cambiado su objetivo, su función y su misión. Por ello, en momentos de turbulencia, de propósitos desestabilizadores, de oscuras intenciones, de romper el esquema de construcción y colaboración colectiva entre actores sociales, hago un llamado para que ejerzan la custodia de “la heredad “ y no permitan que lo que esta ciudad, qué pasó de la postración de finales de los noventa y comienzos del siglo a ser un referente mundial por su capacidad de renacer y su modelo de compromiso interinstitucional, se fracture.

Concejales: lo que está pasando no es para discutir si se está de acuerdo o no con el cambio de las juntas de EPM o Ruta N. Nos estamos jugando la defensa de un modelo de sociedad que ha probado con creces cómo la suma de esfuerzos y aportes de la academia, el sector privado, el sector social y el Estado, unidos, pueden conseguir avances, y trasformaciones, en la senda de una sociedad más incluyente, equitativa y de oportunidades.

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