Hoy, el capital de empresarios, familias e inversionistas latinos llega a algunas de las tecnológicas más prometedoras del mundo gracias a una firma nacida en Medellín: Veronorte. Detrás de ella están Felipe Valencia y Camilo Botero, dos amigos que se conocieron hace más de tres décadas, cuando eran adolescentes y coincidieron en un paseo organizado por amigos en común.
Felipe estudiaba en el Colegio Alemán y Camilo en el Montessori. Lo que comenzó como una amistad terminó convirtiéndose, años después, en el origen de una de las firmas de capital de riesgo más reconocidas de América Latina. Catorce años después de su fundación, ese emprendimiento paisa se consolidó como un puente entre el capital latinoamericano y algunos de los fondos de venture capital más prestigiosos de Estados Unidos, especializados en financiar empresas innovadoras con alto potencial de crecimiento antes de que lleguen a bolsa o se conviertan en gigantes tecnológicos.
Entre quienes han confiado en Veronorte está el family office de J Balvin —estructura encargada de administrar, proteger y hacer crecer el patrimonio de una familia—. Obteniendo exposición a compañías como SpaceX, Databricks y Anduril.
Pero ese alcance internacional no fue el resultado de un plan trazado desde el principio. Por el contrario, el camino que llevó a Valencia y Botero hasta este punto estuvo marcado por decisiones que surgieron sobre la marcha y oportunidades que fueron apareciendo con el tiempo.
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Los primeros pasos
Los fundadores llegaron al emprendimiento desde trayectorias muy diferentes. Felipe estudió ingeniería mecánica y desarrolló una carrera internacional. Vivió en Nueva Zelanda, Bogotá, Los Ángeles, Europa y China; trabajó instalando robots en parques de diversiones como Disneyland y el Parque del Café, hizo investigación y desarrollo para Siemens en Alemania, pasó por Proexport en Beijing y trabajó en un fondo de inversión chino con sede en México.
Camilo, por su parte, estudió ingeniería administrativa y construyó una carrera en el sector financiero. Comenzó como analista de acciones en Suvalor, hoy Valores Bancolombia; luego, en la banca de inversión de Corfinsura asesorando procesos de fusiones y adquisiciones y después lideró las finanzas corporativas de Grupo Nutresa. Aunque ambos siguieron caminos distintos, compartían una inquietud: el emprendimiento y la innovación podían convertirse en motores del desarrollo económico de América Latina.
En 2011, tras regresar a Colombia luego de cursar una maestría en Chicago, Felipe buscó a Camilo para pedirle consejo sobre cómo estructurar una empresa enfocada en el ecosistema emprendedor que comenzaba a consolidarse en el país con iniciativas como Ruta N e iNNpulsa. La conversación cambió el rumbo de ambos.
Camilo recuerda que llevaba cerca de 15 años en el mundo corporativo y, aunque su carrera había sido exitosa, sentía que quería construir algo propio. En lugar de convertirse en asesor de Felipe, decidió renunciar a Grupo Nutresa para emprender juntos. “En lugar de aconsejarte, ¿por qué no lo hacemos juntos?”, fue la propuesta que marcó el nacimiento de Veronorte.
La brecha que querían cerrar
Cuando iniciaron operaciones, los fundadores identificaron un problema evidente: existía una gran demanda de capital por parte de los emprendedores, pero muy poca oferta de inversión.
Su primera hipótesis consistía en construir un puente entre ambos mundos, preparando startups para acceder a recursos y ofreciendo mayor confianza a los inversionistas. Inicialmente pensaron en un modelo de consultoría para acompañar a emprendedores durante sus procesos de levantamiento de capital. Sin embargo, la realidad los obligó a evolucionar constantemente.
Camilo cuenta que, durante los primeros cuatro años, realizaron 32 iteraciones diferentes de su modelo de negocio. Cada cambio fue producto de aprendizajes, investigaciones y experiencias que transformaron su comprensión del mercado.
Con el tiempo entendieron que su propósito era mucho más amplio: contribuir al progreso de América Latina mediante el emprendimiento, la ciencia y la tecnología.
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El viaje que cambió la visión
En sus primeros años también comenzaron a invertir con recursos propios en startups de Medellín y Colombia. Aunque encontraban buenos emprendedores, sentían que las oportunidades disponibles no respondían a la magnitud de los problemas que buscaban resolver.
La pregunta que comenzó a guiarlos fue sencilla: si durante décadas América Latina no había logrado solucionar desafíos estructurales como la desnutrición infantil, la calidad educativa o la infraestructura, ¿qué tipo de innovación sí podría hacerlo? La respuesta los llevó a una conclusión: la región había invertido históricamente muy poco en ciencia y desarrollo tecnológico.
Con esa idea emprendieron un proceso de estudio que los llevó repetidamente a Harvard, Berkeley, Stanford, Silicon Valley, Israel y São Paulo para comprender cómo funcionan los ecosistemas donde nacen las tecnologías capaces de transformar industrias enteras. Ese aprendizaje cambió completamente su estrategia.
Comprendieron que generar progreso no significaba únicamente financiar emprendimientos locales, sino también acercar a América Latina al conocimiento y las tecnologías que estaban surgiendo en los principales centros de innovación del mundo.
Grupo Sura les abrió las puertas
Ese cambio de visión dio origen al primer fondo que estructuraron junto a Grupo Sura. El objetivo no era solo obtener retornos financieros.
La apuesta consistía en que la compañía pudiera conocer de primera mano las tecnologías que eventualmente transformarían sectores como seguros, salud y servicios financieros. Posteriormente desarrollaron estrategias similares para Grupo Argos y Grupo Nutresa, consolidando a Veronorte como administrador de fondos de venture capital corporativo.
Para Camilo, el contrato con Grupo Sura marcó el punto de inflexión más importante en la historia de la empresa. Más que un cliente, les otorgó credibilidad. Cuando viajaban a Estados Unidos para reunirse con fondos de inversión y empresas tecnológicas ya no eran simplemente dos emprendedores colombianos presentando una idea, sino representantes de uno de los grupos empresariales más importantes del país. Esa legitimidad les permitió construir relaciones de largo plazo dentro del ecosistema de Silicon Valley.
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Las OPA de Gilinski
Sin embargo, esa etapa también estuvo marcada por las ofertas públicas de adquisición (OPA) lanzadas por Jaime Gilinski sobre las compañías del Grupo Empresarial Antioqueño (GEA).
El fondo que Veronorte administraba para Grupo Nutresa todavía estaba en ejecución cuando comenzó ese proceso empresarial. Según Camilo, la decisión fue suspender la estrategia de venture capital, tanto por la incertidumbre generada como por las restricciones legales propias de una operación de esa magnitud.
Aunque significó detener un proyecto que aún estaba en marcha, Camilo asegura que el cierre se dio en buenos términos y sobre una relación de confianza construida durante varios años. Lejos de representar un retroceso, ese momento terminó acelerando la evolución de la firma.
Para entonces, Veronorte ya había acumulado suficiente conocimiento, reputación y relaciones internacionales para desarrollar una estrategia propia. De hecho, desde la creación del fondo con Grupo Sura, sus fundadores tenían claro que, tarde o temprano, construirían un vehículo de inversión independiente.
El aprendizaje que dejó la IA
Durante esa etapa, Veronorte invirtió en compañías tecnológicas que posteriormente permitieron a sus clientes adquirir capacidades estratégicas. Uno de los casos más representativos fue Pager Health, empresa de atención médica digital. La inversión buscaba hacer más eficiente la atención en salud mediante consultas virtuales apoyadas en inteligencia artificial (IA), varios años antes de que esa tecnología se popularizara.
Cuando llegó la pandemia, Sura ya contaba con herramientas para atender millones de consultas médicas de forma virtual, demostrando cómo la adopción temprana de nuevas tecnologías podía convertirse en una ventaja competitiva. Ese tipo de experiencias fortaleció el conocimiento, la reputación y las relaciones internacionales de Veronorte.
El modelo de Fondo de Fondos
Años más tarde, la firma dio un nuevo paso. En lugar de invertir directamente en startups, comenzó a construir un modelo de Fondo de Fondos. Esto significa que Veronorte invierte en algunos de los principales gestores de del mundo, quienes posteriormente destinan recursos a empresas tecnológicas de alto crecimiento.
La estrategia permite que empresarios e inversionistas latinoamericanos accedan a vehículos tradicionalmente reservados para grandes patrimonios o inversionistas institucionales internacionales.
Además de reducir la complejidad jurídica y operativa, el modelo ofrece acceso a fondos que habitualmente mantienen cerradas sus convocatorias debido al exceso de demanda.
Las puertas de Silicon Valley
Hoy Veronorte participa como inversionista en fondos de firmas reconocidas como Menlo Ventures, IVP y DFJ, cuyos portafolios incluyen compañías como SpaceX, Anduril y Databricks.
Ese acceso, explica Camilo, no se consiguió por capacidad financiera, sino por reputación. Durante años compartieron inversiones con algunos de los principales fondos estadounidenses mientras administraban los vehículos de Sura, Argos y Nutresa. Esa relación permitió que los gestores conocieran su forma de trabajar y comprobaran que cumplían sus compromisos.
Cuando posteriormente solicitaron participar como inversionistas en esos fondos, ya existía una relación de confianza. Además, Veronorte aporta un elemento diferencial: acercar a esos gestores una mejor comprensión del mercado latinoamericano, mientras conecta a inversionistas de la región con tecnologías que están definiendo el futuro de industrias enteras.
Para sus fundadores, ese acceso constituye hoy el principal activo de la compañía y el resultado de más de una década construyendo relaciones, credibilidad y conocimiento.
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Fondos capaces de encontrar el próximo Amazon o SpaceX
Acceder a algunos de los fondos de más prestigiosos del mundo ya no es el principal desafío para Veronorte. Después de más de una década construyendo relaciones dentro del ecosistema tecnológico estadounidense, Botero asegura que hoy el reto es seleccionar cuidadosamente en cuáles participar. La tesis de inversión parte de una característica propia: la mayor parte del valor creado suele concentrarse en un número muy reducido de compañías.
“Amazon solo hubo uno”, resume Camilo. Explica que, aunque hace 25 años existían numerosos competidores en el comercio electrónico, hoy muy pocos recuerdan quiénes eran. Lo mismo ha ocurrido con empresas como Google, Facebook, Uber, SpaceX o Databricks, que terminaron concentrando gran parte del valor generado en sus respectivas industrias.
Esa dinámica hace que los gestores con capacidad para identificar tempranamente a esos emprendedores se conviertan en los más buscados por los inversionistas del mundo. Aunque esos fondos tampoco pueden crecer indefinidamente.
Según Camilo, administrar más recursos no significa encontrar más empresas extraordinarias, porque el número de oportunidades disruptivas es limitado y depende de la calidad de los emprendedores, no del tamaño del capital disponible. Por eso los gestores más exitosos suelen ser altamente selectivos con los inversionistas que aceptan.
Ese proceso ha llevado a Veronorte a competir por espacios dentro de fondos que históricamente se ubican entre los de mejor desempeño de la industria y cuyos gestores aparecen de manera recurrente en la Midas List de Forbes, el ranking de los inversionistas más exitosos del venture capital. En algunos casos, la firma incluso ha tenido que elegir entre dos fondos considerados referentes mundiales en un mismo segmento tecnológico.
La expansión
Tras validar su estrategia con el primer Fondo de Fondos, Veronorte puso en marcha el Fondo de Fondos II, que ya supera los US$20 millones en compromisos de inversión y avanza hacia una meta de US$35 millones, con la participación de algunas de las principales family offices de Colombia, además de inversionistas institucionales, corporativos y empresarios de la región.
Este crecimiento coincide con varios hitos de su portafolio, entre ellos la salida a bolsa de SpaceX y el fuerte incremento en la valoración de Anthropic, acontecimientos que han impulsado la valorización de los activos bajo su gestión.
En paralelo, Camilo asegura que la firma avanza en su expansión hacia México y otros mercados de América Latina. Como parte de esa nueva etapa, Veronorte también creó un Fondo de Coinversiones, un vehículo que permitirá a sus clientes invertir directamente en empresas seleccionadas por los fondos internacionales con los que mantiene alianzas.
La estrategia aprovechará oportunidades que normalmente solo están disponibles para los inversionistas de esos fondos y concentrará recursos en compañías específicas, siempre en coinversión con los gestores internacionales y sin competir con ellos.
Además del negocio de inversión, la firma busca fortalecer una línea enfocada en la generación de conocimiento. Actualmente participa en 25 fondos internacionales, que en conjunto le dan exposición a cerca de 600 compañías tecnológicas. A partir de esa red, utiliza herramientas de inteligencia artificial para analizar la información que generan esas empresas, identificar tendencias emergentes y anticipar las tecnologías que podrían transformar distintas industrias durante las próximas décadas.
J Balvin invierte en tecnología con Veronorte
El cantante colombiano J Balvin hace parte de los inversionistas del Fondo de Fondos II de Veronorte, que ahora amplía su estrategia con el lanzamiento de un Fondo de Coinversiones.
Este nuevo vehículo busca que inversionistas privados latinoamericanos accedan directamente a empresas tecnológicas de alto crecimiento, oportunidades que normalmente están reservadas para grandes family offices e inversionistas institucionales. Tendrá una meta de levantamiento entre US$8 millones y US$10 millones y construirá un portafolio de 10 a 12 compañías.
Según Camilo Botero, fundador y managing partner de Veronorte, el fondo nació tras tres años analizando oportunidades junto a algunos de los principales gestores de venture capital del mundo. Durante ese proceso evaluaron inversiones en compañías como Anthropic, Cursor, Radiant, Aalo y Saronic, y concluyeron que la coinversión permite acceder a empresas tecnológicas de alto crecimiento en etapas tempranas, donde se concentra buena parte de la creación de valor.
Bloque de preguntas y respuestas:
- ¿Qué es Veronorte y por qué está llamando la atención?
- Veronorte es una firma de capital de riesgo fundada en Medellín que conecta el capital de empresarios, familias e inversionistas latinoamericanos con algunos de los fondos de venture capital más prestigiosos de Estados Unidos. A través de este modelo, sus clientes obtienen exposición a compañías tecnológicas de alto crecimiento como SpaceX, Databricks y Anduril.
- ¿Qué significa que Veronorte invierta a través de un “Fondo de Fondos”?
- Un Fondo de Fondos es un vehículo que no invierte directamente en startups, sino en fondos especializados administrados por gestores internacionales. Esto permite diversificar el riesgo y acceder a oportunidades de inversión que normalmente están reservadas para grandes inversionistas institucionales.
- ¿Cómo logró una firma paisa acceder a fondos de Silicon Valley?
- Según sus fundadores, el acceso se construyó durante más de una década gracias a la reputación y las relaciones desarrolladas mientras administraban fondos de venture capital para grupos empresariales como Sura, Argos y Nutresa. Esa trayectoria les abrió las puertas para invertir junto a algunos de los gestores más reconocidos del ecosistema tecnológico estadounidense.