Cerca de 2.000 personas protestaron ayer en la capital antioqueña en contra del Gobierno Nacional, por supuesta indiferencia hacia el sector textil-confección, sin disminuir el contrabando y por desproteger la producción nacional.
La convocatoria la realizó la Cámara Colombiana de la Confección y Afines, al argumentar la entrada masiva de productos de este sector de contrabando abierto, la subfacturación y la carga tributaria que les impide ser competitivos.
De acuerdo con cifras de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi), el contrabando en el sector textil altera aproximadamente el 18 % del Producto Interno Bruto (PIB), afectando 12.142 empleos. Se estima que alrededor del 7,15 % de lo que se consume en el país es de contrabando.
En las cifras del gremio se muestra que este flagelo específicamente en tejidos fue de 141,5 millones de dólares en 2016 y en fibras de 16,3 millones de dólares. En los cinco primeros meses de 2017 van 5,5 millones de dólares, que ingresan en productos de manera irregular al país.
Según el vicepresidente de la Cámara Colombiana de la Confección y Afines, Enrique Gómez, esta importación ilegal pone en riesgo los 1,8 millones de empleos que genera el sector en el país y que “ha destruido 35.000 en los últimos seis meses, con informalidad del 52 %”.
Las cifras reveladas por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), muestran que el sector está de capa caída. En lo corrido del año a junio la variación del valor agregado de la industria en preparación de hilados está en -9,2 %, la fabricación de otros productos textiles va en -5,1 % y la producción de prendas de vestir, en -0,6 %.
El sector se manifestó de manera simultánea en 26 territorios al interior el país, entre ellos seis ciudades capitales. En el caso de Antioquia se concentraron en los municipios de Santuario, Don Matías e Itagüí, donde la confección es generador importante de empleo, y allí se escucharon coros como: “ni China, ni India, yo compro colombiano que muy bonito es (....) no cerraremos más empresas”.
Los organizadores advirtieron que repetirán cada 20 días esta concentración hasta que haya respuesta del Gobierno.
Voces de inconformidad
Entre los marchantes, que salieron a las 9:00 a.m. del Parque San Antonio hasta el centro comercial San Diego y bajaron hasta Palacé, para terminar en el Parque de Las Luces (hacia el medio día), hubo casos como el de Doris Ocampo, empleada de la comercializadora textil Coletex S.A., quien apoyó la protesta como proveedora de confeccionistas.
“Trabajamos con tela tipo índigo para venderle a productores de bluyín del país. Nos preocupa que el precio de un metro de índigo valga 2,5 dólares, pero está ingresando a 30 centavos de dólar. Se estima que el 35 % de este tipo de tela está con precio por debajo de la realidad”.
La señora Ocampo dijo que los manifestantes no solo son confeccionistas, sino provienen de toda la cadena: corte, confección, lavandería y distribución.
En Coletex laboran 50 personas, pero hasta ahora no han tenido que despedir a nadie. Sin embargo, apenas están soportando este flagelo con alternativas para no despedir a nadie.
“El tema no es que China venda barato, sino que hay gente tramposa que está ingresando mercancía irregular”, añadió.
Otro manifestante, que prefirió omitir su nombre, dijo que en su empresa trabajan 35 trabajadores y cada uno de ellos brinda sustento a tres personas, en promedio, lo que equivale a 105 que dependen de su empresa. Por eso protestó, porque hay preocupación.
Peticiones
Una de las medidas que piden los confeccionistas al Gobierno es subir del 15 % al 40 % los aranceles para la importación de prendas terminadas, bajar aranceles para la importación de hilos, eliminar el monotributo, crear mayor acceso a créditos blandos para la reconversión tecnológica y una política industrial clara, que genere garantías al sector.
Se estima que la mano de obra en Asia cuesta un 95 % menos que la de Colombia y en el valor de la prenda la diferencia es de un 43 % menos.
Por su parte, Silvia Borda, directora de la Corporación Textil Grupo, gremio que reúne a 43 distribuidores de textiles del país, hizo tres propuestas: una aduanera, con mayor control para a la subfacturación y umbrales a los precios por kilo ingresado. “Si determinada partida arancelaria tiene un costo de 3 dólares el kilo, las que estén por debajo tendrán que pasar un viacrucis para su debida verificación. Así se desestimula su ingreso”, comentó Borda.
La segunda medida busca contrarrestar la informalidad, con mayores exigencias en etiquetado y origen de la prenda. Y la tercera, es de competitividad para las confecciones, que “necesitan un nivel arancelario que permita competir con producción de países como Bangladesh y China. Es equidad del negocio”, puntualizó Borda.
En la otra orilla, está la presidenta de la Cámara de Comercio de Medellín, Lina Vélez, quien señaló que según las cuentas del registro mercantil se han creado más sociedades del sector textil que las que se han liquidado a agosto de este año.
Se crearon 218 empresas constituidas y con reformas de capital en el sector, con una inversión de 17.061 millones de pesos, mientras que 36 empresas se liquidaron con activos por 755 millones de pesos.
En el caso del comercio exterior de textiles y confecciones antioqueñas se registró un crecimiento en las exportaciones del 6,4 %. “No tenemos cifras de contrabando, pero podemos decir que es un sector que no está en crisis”, puntualizó Vélez .
$145.791
millones es el valor de 22.211 aprehensiones por contrabando, de acuerdo con la Dian.
US$5,5
millones es el valor del contrabando de tejidos en los primeros cinco meses del año.