La comparación entre economías latinoamericanas con características similares —abiertas, dependientes de materias primas y sujetas a ciclos de capital externo— muestra un cambio en la posición relativa de Colombia en los últimos años.
Entre 2013 y 2025, el país pasó de liderar el crecimiento del grupo a ubicarse rezagado en el periodo más reciente, según investigaciones del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana. Si se toma como base el año 2022, el índice del PIB colombiano alcanza 105 en 2025, por debajo de Chile y Perú (106) y lejos de Brasil (109), evidenciando una pérdida de dinamismo.
Sin embargo, al observar el desempeño desde 2019 —antes de la pandemia— Colombia aún muestra cierta fortaleza: su índice llega a 116 en 2025, superando a Brasil (114), Chile (113) y Perú (111). Esto refleja el impacto positivo del rebote económico posterior al covid-19.
En una perspectiva de más largo plazo (2013), el país mantiene un nivel de actividad superior al de Chile y Brasil, aunque la ventaja que tenía frente a estos se ha reducido significativamente en los últimos años.
En conjunto, los datos muestran que Colombia conserva parte de su crecimiento acumulado, pero ha perdido liderazgo reciente, lo que cuestiona la idea de un crecimiento estructuralmente superior frente a sus pares.
Deuda pública: Colombia se aleja del bloque andino de bajo endeudamiento
El deterioro fiscal se refleja con mayor claridad en la trayectoria de la deuda. En 2013, Colombia tenía un nivel intermedio (36,6% del PIB), cercano al de Chile (12,8%) y Perú (19,2%), y muy por debajo de Brasil (57,2%).
Para 2019, la deuda colombiana subió a 50,3% del PIB, mientras Chile y Perú rondaban el 30% y Brasil alcanzaba 92,6%. La pandemia acentuó estas diferencias: en 2020, Colombia registró el mayor incremento del grupo, saltando a 65% del PIB.
Desde entonces, las trayectorias divergen. Perú logró reducir su deuda a cerca de 30,2% del PIB en 2025, Chile la elevó gradualmente hasta 41,7% y Brasil la ajustó a 79,3%. Colombia, en cambio, se mantiene en niveles altos y crecientes: 56,3% en 2023, 61,6% en 2024 y 64,4% en 2025.
Actualmente, el país supera en más de 34 puntos del PIB a Perú y en casi 23 puntos a Chile, quedando solo por debajo de Brasil. Esta posición refleja un cambio estructural: Colombia dejó de pertenecer al grupo de economías con bajo endeudamiento y se ubica en una zona intermedia con mayores riesgos fiscales.
El comportamiento del déficit fiscal explica buena parte del aumento de la deuda. Antes de la pandemia, Colombia registraba déficits cercanos al -3% del PIB, similares a los de Chile y superiores a los de Perú, mientras Brasil mantenía desequilibrios cercanos al -7%, apuntó el Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana.
En 2020, la crisis sanitaria disparó los déficits: Colombia llegó a -7,8% del PIB, Chile a -7,3%, Perú a -8,7% y Brasil a -11,6%.
La diferencia clave estuvo en la velocidad de ajuste posterior. Chile logró un superávit de 1,1% del PIB en 2022, mientras Perú redujo su déficit a -1,7%. Brasil también mejoró, ubicándose en -4,6%.
Colombia, en contraste, redujo su déficit más lentamente: pasó de -7,8% en 2020 a -4,2% en 2023. No obstante, en 2024 se deterioró nuevamente a -6,7% y en 2025 solo mejoró levemente a -6,4%, manteniéndose como el segundo mayor déficit del grupo, después de Brasil.
Mientras sus pares convergen a niveles cercanos a -2% o -3%, Colombia permanece en una franja más alta y volátil, lo que limita la reducción de la deuda.
Balance primario: mayor presión fiscal en Colombia
El déficit primario —que excluye el pago de intereses— ofrece otra señal de alerta. Hasta 2021, Colombia logró mantener uno de los menores déficits primarios del grupo durante varios años.
Sin embargo, tras la pandemia, la situación cambió. Para 2023, Chile, Perú y Brasil ya mostraban una consolidación fiscal más avanzada, mientras Colombia mantenía un desbalance mayor.
En 2025, el déficit primario colombiano alcanza -3,5% del PIB, duplicando los niveles de Chile y Perú y superando ampliamente a Brasil, que ha avanzado hacia el equilibrio. De hecho, es el segundo peor registro del país en el periodo reciente, solo superado por el de 2020.
El análisis conjunto de crecimiento, deuda y balance fiscal deja un mensaje claro: Colombia ya no puede sostener la narrativa de ser una economía que crece sistemáticamente más que sus pares y que, por ello, puede soportar mayores niveles de endeudamiento.
El diferencial de crecimiento se ha reducido significativamente, mientras la deuda y el costo de los intereses continúan elevados, presionando un presupuesto cada vez más rígido.
Asimismo, los datos no respaldan la idea de que el mayor endeudamiento haya impulsado el crecimiento por encima de otros países de la región.
Perspectivas fiscales: riesgos y decisiones de política
De cara al futuro, el debate fiscal en Colombia enfrenta un punto de inflexión. Más allá de cumplir metas puntuales de déficit, el desafío es definir una trayectoria sostenible que combine crecimiento, deuda y balance fiscal.
El país tiene dos referentes claros en la región: por un lado, Chile y Perú, con déficits moderados y mayor espacio fiscal; por otro, Brasil, con altos niveles de deuda y mayor vulnerabilidad.
La experiencia brasileña advierte que mantener durante años altos déficits y endeudamiento puede terminar afectando el crecimiento económico.
Si Colombia mantiene la combinación actual de menor crecimiento, alta deuda y déficits elevados, el ajuste será inevitable, pero en condiciones más adversas y con menor margen de maniobra para la política económica.
El seguimiento de estas variables será clave para evaluar la sostenibilidad de las finanzas públicas en los próximos años.