Las minutas de la más reciente reunión de la Junta Directiva del Banco de la República dejaron al descubierto que detrás del aumento de 75 puntos básicos de la tasa de interés hasta 12% hubo una preocupación mayor que el dato de inflación de mayo.
Para la mayoría de los codirectores, el país enfrenta un deterioro en las expectativas de inflación, una demanda interna que sigue creciendo por encima de la producción y un desbalance fiscal que está restándole efectividad a la política monetaria.
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La mayor preocupación: la inflación está perdiendo credibilidad
Uno de los mensajes más contundentes de las minutas es la advertencia de la mayoría sobre el deterioro en las expectativas de inflación.
Los codirectores señalaron que el incremento sostenido de los precios ya no obedece únicamente a factores puntuales, sino que se ha extendido a diferentes componentes de la canasta familiar.
“Se trata de un fenómeno que se ha extendido a muchos rubros de la canasta familiar, por lo cual resulta difícil explicar este comportamiento por factores diferentes a excesos de demanda y al fuerte aumento en el salario mínimo para 2026”.
A juicio de la mayoría, este comportamiento ha provocado un “serio deterioro en la credibilidad de la meta de inflación y en la estrategia de inflación objetivo”, debido a que las expectativas permanecen muy por encima del 3% incluso en horizontes de largo plazo.
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El déficit fiscal apareció como uno de los argumentos centrales
Las minutas también muestran que la Junta vinculó el comportamiento de la inflación con la situación de las finanzas públicas.
Según los directores que apoyaron el incremento de la tasa, el crecimiento de la demanda interna continúa siendo superior al de la producción, impulsado en parte por el elevado déficit fiscal.
“Esta tendencia se ha producido en un contexto de crecimiento de la demanda interna superior al crecimiento de la producción, asociado con los altos niveles de déficit fiscal que fortalecen la demanda interna pese a la política monetaria relativamente restrictiva”.
Incluso, el documento insiste en la necesidad de avanzar en un ajuste estructural de las finanzas públicas para respaldar el esfuerzo del Banco por devolver la inflación a su meta y recuperar espacio para la inversión.
El Banco teme nuevos riesgos por El Niño y el entorno internacional
Otro elemento que pesó en la decisión fue el aumento de la incertidumbre.
La mayoría advirtió que los pronósticos apuntan a una inflación más alta durante el resto de 2026 y que un eventual fenómeno de El Niño podría añadir nuevas presiones sobre los precios.
“La elevada probabilidad de este evento, añadida a la dificultad de predecir su fortaleza y duración, introduce un elevado nivel de incertidumbre sobre la senda futura de la inflación”.
A esto se suma la persistencia del conflicto en Medio Oriente, que mantiene riesgos sobre los precios internacionales de los combustibles, los fertilizantes y los costos de transporte.
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La economía mostró más fortaleza de la prevista
Las minutas también evidencian que la mayoría encontró señales suficientes para endurecer la política monetaria sin comprometer significativamente la actividad económica.
El crecimiento del PIB fue de 2,2% en el primer trimestre, acompañado por un mayor dinamismo del consumo, la inversión y un mercado laboral con niveles históricamente bajos de desempleo.
Para los codirectores, este contexto reduce los costos de aumentar las tasas.
“La actividad económica ha mostrado un dinamismo ligeramente mayor a lo previsto, acompañada por señales positivas en el mercado laboral. Ello reduce los dilemas de la política monetaria”.
La minoría consideró que subir las tasas era innecesario
Las minutas también dejan ver una posición distinta entre los dos directores que votaron por reducir la tasa de interés.
Ellos argumentaron que la inflación sigue respondiendo principalmente a choques de oferta, como factores climáticos, mayores costos internacionales, incrementos en combustibles e indexación de precios, fenómenos que no pueden corregirse mediante aumentos en la tasa de interés.
“Estos factores no pueden ser controlados por incrementos de la tasa de interés de política, que en cambio sí afectan la dinámica de crecimiento de la economía local”.
Además, advirtieron que mantener una política monetaria más restrictiva podría afectar la inversión, incentivar la entrada de capitales especulativos, profundizar la revaluación del peso y restar competitividad al aparato productivo.
Un codirector propuso mantener la tasa estable
El integrante que votó por dejar inalterada la tasa coincidió en que la inflación continúa elevada, pero sostuvo que su origen sigue siendo principalmente externo y asociado a factores de oferta.
También alertó que mantener tasas demasiado altas puede terminar debilitando la inversión productiva y la competitividad nacional.
“El diferencial de rentabilidad —dada una tasa de interés alta— puede mantener el tipo de cambio apreciado y, por el canal de la producción, debilitar la competitividad nacional”.
Las próximas decisiones dependerán de la evolución de los datos
Las minutas concluyen que el incremento de la tasa busca evitar que la inflación continúe alejándose de la meta del 3% y devolverla a una trayectoria descendente.
No obstante, el Banco de la República reiteró que las futuras decisiones dependerán del comportamiento de la inflación, las expectativas, la actividad económica y los riesgos internos y externos que enfrente el país.
Preguntas frecuentes
- Por qué el Banco de la República subió la tasa al 12%?
- La Junta buscó contener las expectativas de inflación, moderar el crecimiento de la demanda interna y compensar los efectos del déficit fiscal, los riesgos climáticos y las presiones externas sobre los precios.
- ¿Cómo afecta una tasa del 12% a los créditos?
- Una tasa de política monetaria alta puede mantener elevados los intereses de algunos préstamos. El efecto depende del tipo de crédito, el plazo, la entidad financiera y la velocidad con la que cada banco ajuste sus tasas.
- ¿Cuándo podría bajar nuevamente la tasa de interés?
- El Banco no estableció una fecha. Una reducción dependerá de que la inflación y sus expectativas vuelvan a disminuir, la demanda se modere y se reduzcan los riesgos fiscales, climáticos e internacionales.
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