En Stuttgart, la ciudad alemana capital de Mercedes Benz, donde la estrella de Daimler brilla sobre la ciudad y el equipo de fútbol juega en el estadio Mercedes Benz, no podrán circular autos a diesel en ninguna parte de la zona central.
Una Corte alemana acaba de fallar en el sentido de que la ciudad sí puede prohibir la circulación de ese tipo de vehículos. Stuttgart es una de las urbes más contaminadas de ese país.
Prohibir los autos a diesel en Alemania no es como prohibirlos en Colombia, por ejemplo. Allí 1 de cada 3 autos se mueve con ese combustible.
La decisión es una voz de alerta para la poderosa industria automotriz alemana y tal vez haga que deban cambiar sus planes.
Es además el último punto en un país abiertamente contradictorio en lo ambiental: es un gran reciclador, abandonará la energía nuclear y subsidia las energías eólica y solar. Pero a la vez, el país no ha logrado rebajar sus emisiones de carbono y no ha puesto fecha sobre cuándo abandonará el uso del carbón.
La promesa del gobierno de reducir 40 % sus emisiones de CO2 a 2020 no se cumplirán, por lo tanto.
En el caso de Stuttgart, quienes demandaron el uso del diesel no fueron las autoridades locales, que habían apelado ante la Corte. Para esa ciudad, Daimler, Mercedes, es todo un símbolo y dentro de poco sus autos no podrán circular en un amplio sector.
Se estima que la contaminación producida por los motores a diesel es responsable de la muerte prematura de al menos 12.000 alemanes cada año.
Con frecuencia en esa urbe la polución del aire supera dos veces los límites permitidos por los estándares europeos. Fueron grupos activistas del ambiente los que lograron que la Corte se pronunciara.
Ahora el gobierno y las influyentes empresas fabricantes de autos temen que la decisión se riegue como gasolina por otros estados y ciudades. Y no están preparadas para afrontar la prohibición del diesel.
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