De un cuerpo de agua maloliente, lleno de basura, justo en el punto donde se unen el río Magdalena y el océano Atlántico, se está construyendo uno de los parques naturales más grandes del caribe colombiano: el ecoparque de la ciénaga del Mallorquín.
En un proyecto que tuvo sus primeros pasos en 2020, en plena pandemia, con el desalojo de las invasiones que se encontraban cerca del cuerpo de agua, para posteriormente dar paso a limpiar toda la contaminación de esta ciénaga y de ahí empezar a construir un ambicioso proyecto que está conformado por un muelle, establecimientos comerciales y espacios para la formación ambiental.
Se utilizarán 650 hectáreas de naturaleza que se transformarán en el pulmón del extremo norte de la capital del Atlántico, en un lugar que recorrió EL COLOMBIANO y en el que los que conocieron antes el lugar señalaban que era “feo y maloliente por la cantidad de basura que llegaba, tanto del río como la gente que echaba sus desechos en la corriente de agua”.
El corazón ambiental
Caminando por el muelle, construido con madera reciclada, se pueden observar las especies de la ciénaga, la cual se purificó utilizando algas, que transformaron el agua turbia y oscura en cuerpo trasparente, que permite ver los peces que allí se crían.
El alcalde de Barranquilla, Jaime Pumarejo, contó que “acá antes había gente que tenía criadero de peces y con la recuperación de la zona retiramos todo eso y limpiamos este espacio para empezar la transformación y que la gente de Barranquilla pueda contar con este gran ecoparque”.
Pero esto no significó que se suspendieran las labores de pesca, que seguirán de manera más regulada y en un entorno protegido para no afectar a los diferentes sectores de la economía que por décadas han vivido de la zona, cuando apenas la miraban como ese rincón degradado.
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En total, en este lugar se pueden disfrutar de 15 especies de animales invertebrados marinos, nueve de peces, otras tantas de anfibios, siete de reptiles y 81 de aves. Además, se han contabilizado cuatro especies de mangles.
Entre las aves que se pueden apreciar se encuentran la cigüeñuela cuellinegra, pelícano pardo, rabihorcado magnífico, aratinga pertinaz, la golondrina común, garza real, carpintero amarillo, mariamulata, guacharaca caribeña, gavilán pollero, lechuza y periquito manglero, entre otras.
Pero para cambiarle el aspecto a esta ciénaga se requirió una millonaria inversión y con el apoyo de la Corporación Regional Autónoma y la Universidad Simón Bolívar, se utilizaron microalgas, las cuales se encargaron de realizar un proceso de purificación natural del agua.
Paralelamente, algunos funcionarios se encargan de retirar las basuras que llegan desde el río Magdalena y que terminan enredadas en el manglar. Una medida que debe ir complementada con otra serie de trabajos en la corriente del río para evitar que las basuras echen a perder el trabajo realizado.
“Se está hablando para hacer un trabajo de limpieza en el río, en conjunto con otros municipios por donde pasa para evitar que la basura llegue a la desembocadura. Se está trabajando con plantas de purificación”, señaló el alcalde Pumarejo.
Todo esto busca que se protejan las especies acuáticas que se puedan ver afectadas por el cambio climático y que se pueden beneficiar por las intervenciones realizadas.
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Este parque, además del comercio y los espacios para que las personas puedan realizar actividades de ecoturismo, también tendrá un espacio académico con las universidades barranquilleras, que puedan usar este espacio para sus labores investigativas.
De hecho, se habilitarán aulas ambientales y un laboratorio que será administrado por una universidad, espacios que ya están siendo construidos con la misma madera usada en el parque.
Unión con Puerto Mocho
Este trabajo viene de la mano con la organización del único puerto que tiene Barranquilla en su zona urbana: Puerto Mocho.
Para facilitar su conexión se hará la recuperación del tren turístico de Las Flores, que será un tren de un solo carril que enlazará la ciénaga del Mallorquín con esta playa para que los barranquilleros y visitantes no tengan que ir hasta Puerto Colombia, Cartagena o Santa Marta para disfrutar del mar.
“Hay una recuperación de la playa, tal como lo ha hecho Elsa Noguera con otras playas del Atlántico. Es una gran apuesta por el turismo sostenible para que la gente llegue acá y se enamore de nuestras bellezas ecoturísticas”, señaló el mandatario.
Espacio en riesgo
La contaminación no solo estaba convirtiendo el lugar en un desecho de basuras, sino que como las autoridades no le prestaban atención, había entidades que se estaban encargando de talar el mangle para dar espacio a empresas de las concesiones portuarias.
“Ante esto, lo primero que hicimos fue declarar este sector como zona protegida para evitar estas intervenciones y con eso se decidió intervenir el espacio con construcciones livianas, que no afecten el sector”, dijo el alcalde.
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Y de hecho, no se talaron árboles para la construcción de la entrada al ecoparque, ya que se utilizó el espacio que formaba parte del relleno sanitario para construir el ingreso. El ecoparque aspira a convertirse en el corazón ambiental de la capital del Atlántico.
Todo con un trabajo articulado entre las universidades, la Alcaldía de Barranquilla y la comunidad para que este espacio se vuelva un gran atractivo turístico, al nivel del malecón, pero que sea cuidado como el tesoro ambiental que es para la ciudad.
Apuesta por el turismo sostenible
Aprovechando que en Barranquilla se encuentran el río Magdalena y el mar, la Alcaldía de Barranquilla desarrolla varios proyectos para incentivar el turismo sostenible.
Uno de las principales iniciativas es el malecón, un espacio en el que los barranquilleros y turistas pueden gozar con el río Magdalena en un lugar que estaba cubierto por maleza, que le impedía a la gente disfrutar de una naturaleza única en uno de los principales ríos del país.
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Con la intervención de la ciénaga del Malloquín también se busca dar un mayor aprovechamiento al mar urbano de esta ciudad.
“ Es una gran apuesta por el turismo sostenible para que la gente llegue acá y se enamore de nuestras bellezas ecoturísticas”, dijo el alcalde de Barranquilla, Jaime Pumarejo.