Con el objetivo de conservar las especies ante un diluvio para repoblar la tierra, se construyó en un relato bíblico el Arca de Noé. En Medellín el Zoológico Santa Fe cumple el mismo objetivo y acaba de reportar el nacimiento de una rana dorada, tres titís león y un mono capuchino.
Aunque la época de sequía se afianza, el diluvio para estas especies es el hombre, una amenaza continua para los animales. “Destruyen su hábitat, los utilizan como mascotas y los trafican por sus colores y su rareza. Además en muchos laboratorios del mundo, en el caso de la rana, por ejemplo, las cazan para realizar investigaciones con fines farmacológicos”, explicó Julio Restrepo, el biólogo del Santa Fe, evidenciando que la comparación humano, diluvio, no es tan equivocada.
A pesar de eso, el Zoológico cuenta con mecanismos de preservación que hoy hacen que la ciudad celebre la vida. Así, ahora, los visitantes podrán ver a los bebés primates, y los especialistas del Santa Fe podrán aprender más de los parámetros biológicos para la preservación de esas especies. La rana se mantendrá en el laboratorio.
La ranita dorada
Uno de los vertebrados más venenosos del mundo mide un centímetro y medio. Su tamaño, temprana edad, nació hace tres meses, y color rubio, hacen que su fama tóxica parezca mito. Sin embargo, la sentencia del biólogo, “puede matar a 10 individuos de una sola segregación”, hace que nadie quiera arriesgarse. En la naturaleza las apariencias también engañan.
Se trata de una rana dorada que nació en el Zoológico, también conocida por los indígenas emberá del Alto Baudó como ranas dardo porque son usadas para envenenar sus flechas al cazar. Su familia llegó al ser rescatada de tráfico ilegal. Aunque afuera el sol marcaba 33 grados, el clima húmedo de la selva chocoana se trasladó al laboratorio del Zoológico para que las ranas doradas se sintieran en casa e hicieran sus labores reproductivas. La temperatura y más de un año de esfuerzos científicos dieron como resultado la ranita que ya caza insectos sola y podrá ser vista por los visitantes más o menos en un año. “Cuando aseguremos que puede defenderse sola y mientras evaluamos la necesidad de una nueva reproducción”, contó el biólogo Julio Restrepo.
A pesar de que las ranas cuentan con pocos adeptos, son animales que ecológicamente son vitales para los ecosistemas porque “son controladores de insectos y plagas, sin ellos muchas plagas se propagarían, son bioindicadores, lo que significa que determinan la calidad de un ecosistema porque dependen exclusivamente del agua para su reproducción y donde ellos estén hay menos intervención del hábitat, además de que se han convertido en fuente de estudio para la medicina en la farmacología”, detalló el biólogo.
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