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Medio Ambiente | PUBLICADO EL 20 septiembre 2021

Ni la inteligencia del delfín lo salva de sus amenazas

  • Los delfines son indicadores de las condiciones (positivas o negativas) en las que se encuentran los escosistemas. FOTO SSTOCK.
    Los delfines son indicadores de las condiciones (positivas o negativas) en las que se encuentran los escosistemas. FOTO SSTOCK.
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    Los delfines son indicadores de las condiciones (positivas o negativas) en las que se encuentran los escosistemas. FOTO SSTOCK.
La inteligencia del delfín no lo salva de sus amenazas

Biólogos y ambientalistas del país presionaron para que se derogara una resolución que los ponía en peligro.

Antes de comenzar esta nota, vamos a hacer un ejercicio. Primero, lea completo este párrafo: Mire a su alrededor, justo donde está, independiente de si es su casa, su lugar de trabajo, la calle o cualquier otro espacio. Observe cada pared, cada objeto que lo rodea, cada persona o ser vivo que esté cerca a usted. Imagine que necesita recorrer muy rápido el lugar, varios metros, para llegar al otro lado, pero todo eso con los ojos cerrados. Con honestidad, ¿cree que lograría hacer ese viaje sin tropezar con nada?, ¿sin chocar con alguna pared, con su hijo que pasó corriendo o con su mascota que, de imprevisto, se le acercó?

Un delfín puede hacerlo sin dificultad. Puede reconocer, aunque esté a 30 metros de distancia, cada objeto que se le acerca, su forma, incluso su material (si es plástico, madera, metal...).

Es así, de hecho, como los del río Amazonas logran nadar entre árboles cuando llega la temporada de lluvias y los bosques se inundan. Lo hacen como si sus aletas fueran alas y volaran, como si el agua fuera aire y ellos unos bailarines ágiles.

Esto lo logran, tanto los de río como los marinos, gracias a la ecolocación, una facultad de algunos mamíferos que les permite explorar su ambiente, buscar sus presas y comunicarse a través de un sonido y su eco que, en el agua, viaja 4,5 veces más rápido que en el aire.

Por eso, se ha dicho que son unos de los animales más inteligentes y se les ha comparado, con frecuencia, con el humano. Sin embargo, esta característica es una de las muchas que los hace un animal especial y que obliga a su protección, ya que están amenazados.

Importancia y amenazas

Un hecho prendió las alarmas de la conservación el mes pasado: la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca, Aunap, emitió una resolución que permitía la pesca de atunes cerca del Santuario de Fauna y Flora Malpelo. Decisión que, inevitablemente, ponía en riesgo a los delfines.

Grupos e individuales de biólogos y ambientalistas usaron las redes para solicitar a los ministerios de Agricultura y Medio Ambiente actuar contra esta resolución y, finalmente, el Ministerio de Agricultura ordenó a la Aunap que la derogara.

Aún así, es mucho lo que el país y el mundo entero deben hacer en materia de conservación para proteger a estos mamíferos porque son los que controlan, al ser predadores, la reproducción de otras especies que pueden convertirse en plagas.

Según Natalia Botero Acosta, la bióloga y directora de Fundación Macuáticos Colombia, “si no estuvieran, se alteraría toda la dinámica que ya está establecida”.

Son, además, una especie indicadora; permiten conocer el estado de su ecosistema de una manera fácil, más rápida: “Si podemos tener acceso a los tejidos del animal, por ejemplo, podemos mirar contaminantes, carga toxicológica, sustancias o compuestos asociados a los plásticos y, de ese modo, extender conclusiones y entender cómo esto puede afectar a las demás especies”.

Han sido históricamente cazados por su carne y sus grasas, utilizadas por ejemplo en lámparas de aceite o para cocinar, pero hoy en día su principal amenaza es la pesca comercial de otras especies, como el atún, pues quedan enredados en redes y demás equipos.

Sumado a esto, son víctimas de embarcaciones, colisionan con estas, son perseguidos por turistas, y la contaminación de sus aguas y ecosistemas los afecta directamente, como aquella por plástico, mercurio, plomo y otros contaminantes químicos.

¿Los más inteligentes?

Botero Acosta explica que aunque es bien comentado que son animales inteligentes, ella mantiene sus reservas “porque es un concepto difícil de medir, incluso para nuestra misma especie. Muchos animales en cautiverio, bajo el cuidado humano, han logrado avances en temas cognitivos”.

Los nariz de botella, por ejemplo, son capaces de reconocer su propio reflejo en un espejo, “lo que sería una capacidad cognitiva sofisticada”.

Pueden también, según algunos estudios, comunicarse a partir de señales acústicas. Cada uno tiene su “signature whistle” o su señal o sonido propio, algo así como el nombre o la huella de cada uno.

Sus interacciones sociales también ayudan en el desarrollo cognitivo, “ese sería el motor de su complejidad, esos vínculos, conexiones. En bahía Shark, Australia, por ejemplo, hay delfines que forman alianzas entre machos que van y secuestran a una hembra para aparearse repetidamente con ella, un comportamiento agresivo”.

Son, además y a propósito, uno de los pocos animales que se aparean por razones diferentes a la reproducción. Sumado a esto, demuestran su inteligencia demostrando su ingenio y capacidad de adaptarse al entorno para alimentarse. Algunos desprenden esponjas marinas y las ubican en su hocico para protegerse mientras buscan peces en la arena, otros nadan a velocidades de hasta 32 kilómetros por hora en círculos para crear cortinas de lodo que obligan a los peces a saltar casi que directo a sus bocas, otros acorralan los bancos de anchoas...

Tiene también ecolocación, una forma en la que a partir de sonidos y ecos logran comunicarse pero también “ver”, saber qué objetos tienen cerca y pueden, incluso, espiar o enterarse de lo que los otros delfines están detectando. Aún así, no hay pruebas concluyentes que definan o comprueben que lo que los delfines hacen es un tipo de lenguaje.

Aunque la resolución ya no es efectiva (ver recuadro), el peligro sigue vigente y la protección debería ser hoy, según expertos, una prioridad.

Infográfico

Contexto de la Noticia

ANTECEDENTES La pesca afecta de forma indirecta

La Aunap emitió la Resolución 2041 del 18 de agosto que permitía la pesca de atún cerca de Malpelo, en el Distrito Nacional de Manejo Integrado. Aunque esta decisión no afectaba de forma directa a los delfines, estos cetáceos tendrían daños colaterales pues viajan junto con el atún y podrían ser cazados accidentalmente. El ambientalista y profesor de la U. Javeriana, Camilo Prieto, publicó en Twitter que, además, “la Resolución es irregular porque la Aunap no tiene competencia sobre el manejo de delfines ni sobre su área”, e instó al MinAmbiente a tomar acciones frente al caso. El ministro, Rodolfo Zea, ordenó derogarla.

Vanesa de la Cruz Pavas

Periodista de la UPB. Amante de las historias y de las culturas. Estoy aprendiendo a escuchar y a escribir.