El traslado de los jefes de bandas del valle de Aburrá de la cárcel de Itagüí hacia centros penitenciarios de Bogotá no implicaría la terminación del proceso de diálogo que ha mantenido el gobierno del presidente Gustavo Petro con esas organizaciones al margen de la ley.
El festejo se habría hecho en el pabellón de máxima seguridad, donde están los 23 cabecillas de organizaciones delictivas que fungen como “gestores de paz” dentro del proceso de paz urbana que lleva el Gobierno.
Con todo esto, fue retirado el director, el jefe de guardia y siete funcionarios que estaban de turno aquel miércoles.
Además, los emisarios del Gobierno para el llamado también espacio de diálogo socio-jurídico anunciaron que las conversaciones quedarían en stand-by mientras se aclarara la situación y en la noche del lunes, en un Consejo de Ministros, Petro anunció que los reclusos que estuvieron en la rumba serían trasladados.
“Los señores que hicieron la fiestica, salen de la cárcel, entran es a otra, trasladados. Salen de Itagüí, se acabó el tema”, dijo el mandatario.
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Con todo esto, la conjetura era qué pasaría con esa arista de la estrategia de la “paz total”; sin embargo, un nuevo pronunciamiento de la Delegación da a entender que en cambio de acabarse, habría una especie de relanzamiento, al estar más cerca de la Casa de Nariño.
“Consideramos que el traslado de personas privadas de la libertad que fungen como voceros de las estructuras desde el centro penitenciario de Itagüí hacia la ciudad de Bogotá mejora las condiciones para encontrar una ruta de acercamiento que permita darle continuidad al diálogo”, dijeron este martes en un comunicado.
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A renglón seguido, da a entender que la coyuntura permite hacer una evaluación del proceso “y asegurar su continuidad en condiciones que fortalezcan la confianza ciudadana y la legitimidad institucional, pero sobre todo como demostración de que la esperanza de paz no puede ser utilizada con ningún otro fin que lograr ese derecho para la ciudadanía, que no hemos permitido ni permitiremos abusos, extralimitaciones ni incumplimiento de las reglas usando la paz como excusa”.
Además, resalta lo que para ellos son logros de lo recorrido hasta ahora en este intento, como la reducción de los homicidios en el Valle de Aburrá, algo que el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, ha desestimado sea producto de los diálogos con las estructuras armadas de alto impacto.
Bloque de preguntas y respuestas
- ¿Por qué trasladaron a los jefes de bandas de Itagüí?
- Por el escándalo de una fiesta ilegal dentro de la cárcel, que evidenció fallas de control y posibles privilegios indebidos a cabecillas vinculados al proceso de paz urbana.
- ¿Se acabó la paz urbana en Medellín?
- No. El proceso sigue vigente, aunque en pausa temporal mientras el Gobierno evalúa ajustes tras lo ocurrido.
- ¿Qué busca el Gobierno con el traslado a Bogotá?
- Reorganizar el proceso, fortalecer controles y facilitar el diálogo desde un entorno más supervisado institucionalmente.