Como una “travesía peliculesca” calificó ante los medios colombianos el exalcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, la forma en que tras escapar de su casa —y con esto romper con 1.002 días de arresto domiciliario— logró burlar los controles del régimen hasta llegar al Puente Internacional Simón Bolívar y cruzar inadvertido la frontera hacia Colombia.
“Estamos hablando de pasar más de 29 puestos entre guardias nacionales y policías. Pero Dios es muy grande”, dijo el líder opositor desde el Aeropuerto Camilo Daza de Cúcuta.
No resulta tan fácil imaginar de qué forma logró la hazaña. Expertos consultados por EL COLOMBIANO tampoco se ponen de acuerdo. Todos apuntan a una connivencia por parte de las autoridades venezolanas, pero difieren en el motivo: ¿el régimen de Maduro lo permitió? ¿o la corrupción de la fuerza pública le facilitó sobornar agentes?
“Es poco creíble lo que cuenta Ledezma. Que pasó decenas de alcabalas, que salió tranquilo de su casa, y que pasó la frontera. Los que cruzamos de forma habitual sabemos lo complicados que son los controles. ¿Ledezma iba abajo del cojín, en el techo? Allá te revisan todo. Así que sin duda hubo colaboración y pienso que el gobierno jugó a que pasara. El motivo es que, si bien se convierte en una voz de la oposición, será un sector muy activo en contra de la negociación”, consideró Jesús Castillo Molleda, politólogo y docente de la Universidad del Zulia.
Miguel Ángel Román, periodista y conductor del programa Café y Noticias, difirió: “el tratamiento distinto que están dando los medios chavistas del tema, invisibilizando lo ocurrido, demuestra que al régimen no le convenía su fuga. De cualquier forma, como seguro ocurrió con Lester Toledo —dirigente de Voluntad Popular—, probablemente tuvo que haber sobornado a las autoridades”.
En medio del debate, y dejando más dudas que certezas sobre la salida de Ledezma del país, el presidente de Venezuela, Nicolas Maduro, al conocer que el destino del opositor será España afirmó entre risas: “que se queden con el Vampiro, que se quede tomando vino en la Gran Vía (Madrid)”.
En lo que sí coinciden analistas, más allá de las condiciones del escape, es que Ledezma se convertirá en la voz de la oposición en el exterior, algo que necesitaban para superar las fracturas en que está sumida y volver al camino de la unidad.