Sin duda, el presidente Donald Trump está lejos de mantener el status quo al que los presidentes de Estados Unidos están acostumbrados. Sus bailes en actos públicos al ritmo de Y.M.C.A. de Village People, su actitud contestataria y su lenguaje poco moderado tanto en las redes como en sus declaraciones lo hacen pasar por “irreverente” y ”sacado del molde”, pero lo cierto es que, el cargo que ostenta sí requiere cierta prudencia antes de actuar o hablar.
Y es por su conducta pública que, de nuevo, está en el ojo de las críticas de adversarios e incluso de sus seguidores, luego de que esta semana, en una visita a una fábrica, le hiciera el gesto de “pistola” a un trabajador que le reprochó su postura en el caso de los expedientes del depredador sexual Jeffrey Epstein, su amigo en el pasado.
Mientras Trump recorría una fábrica de la compañía de vehículos Ford en Dearborn, Míchigan, el martes 13 de enero, fue abucheado por trabajadores y detractores que llegaron hasta el lugar. Pero, en medio del alboroto, un comentario enervó al mandatario: un hombre le gritó “protector de pedófilos”, haciendo referencia al caso Epstein por el que ha sido ampliamente cuestionado.
La respuesta no llegó de inmediato. Según reseña The New York Times, cuando estaba fuera de la vista del grupo de periodistas que viaja a su lado, Trump levantó su dedo. Pensó que nadie lo vería, pero quedó captado en un video que terminó en manos del portal TMZ que lo publicó. Y las críticas aparecieron, nuevamente, por el comportamiento de republicano.
El tema escaló y al director de comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, le tocó
dijo en un comunicado que un “lunático estaba gritando improperios salvajemente en un completo ataque de ira, y el presidente dio una respuesta apropiada e inequívoca”.
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