Los sensores acústicos de la Marina de Estados Unidos detectaron la probable implosión del sumergible Titán horas después de que la embarcación comenzara su descenso catastrófico el domingo, según informaron funcionarios de la Marina de ese país, desde donde el jueves se informó sobre la muerte de los cinco ocupantes que viajaron en la nave tipo submarino para visitar las ruinas del Titanic, una expedición que ya han hecho varias personas en el mundo con éxito.
Según un informe de The Washington Post, un alto funcionario de la Armada dijo en un comunicado el jueves por la noche que el servicio realizó un análisis de datos acústicos “y detectó una anomalía consistente con una implosión o explosión” en las inmediaciones generales de donde operaba el Titán cuando dejó de comunicarse.
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Partes importantes de los restos del sumergible, de la empresa privada OceanGate, fueron descubiertos el jueves en el lecho marino del Océano Atlántico, a unos 500 metros del Titanic. El contraalmirante de la Guardia Costera, John Mauger, dijo que los escombros fueron descubiertos bajo el agua por un vehículo operado por control remoto y con eso se concluyó la muerte de los cinco ocupantes, todos multimillonarios.
De acuerdo a los datos recogidos por The Washington Post en el artículo, una fuente señaló que “esta información se consideró con la recopilación de datos acústicos adicionales proporcionados por otros socios y se tomó la decisión de continuar nuestra misión como búsqueda y rescate y hacer todo lo posible para salvar las vidas a bordo”.
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Eso, explicado de otra manera, significa que “la detección acústica fue una pieza importante de información, pero la búsqueda tenía que continuar hasta agotar todas las posibilidades”, señaló Mark Cancian, asesor principal del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.
El sumergible perdió toda comunicación el domingo, horas después de partir hacia el recorrido por el que cada pasajero pagó unos 250.000 dólares. Es posible, que ese momento haya coincidido con la implosión de la nave.
Según OceanGate, el submarino contaba con un sistema tecnológico de pantallas que retransmite lo que está en el exterior y era manejado por un control muy similar al de los videojuegos, con palancas tipo joystick. Su interior contaba con un piso negro antideslizante y espacio solo para cinco personas. También tenía un baño portátil y sus paredes se calentaban en las profundidades para soportar la temperatura exterior.
Desde su desaparición surgieron varios datos legales que informaban que la compañía habría ignorado las alertas de seguridad que había hecho un empleado de la firma privada. Ante las advertencias, OceanGate decidió despedirlo.
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A bordo del sumergible viajaban el millonario británico Hamish Harding, presidente de la compañía Action Aviation; el paquistaní Shahzada Dawood, vicepresidente de Engro, y su hijo Suleman; el experto buceador francés Paul-Henri Nargeolet quien además es el director de investigación submarina en una empresa con los derechos exclusivos para rescatar artefactos del Titanic (llevaba 35 inmersiones hacia el trasatlántico); y Stockton Rush, director general de OceanGate Expeditions, la compañía que operaba la nave.