El cara a cara del pasado jueves entre Joe Biden y Donald Trump le pasó factura al presidente, y agravó los cuestionamientos que desde meses atrás le restan popularidad. La duda acerca de su capacidad para seguir gobernando Estados Unidos es cada vez más punzante.
Hay una oleada de pánico e incertidumbre entre los demócratas ante un imponente Trump. Por eso, pese a la leve intención de enterrar los rumores sobre una posible sucesión en la candidatura, el sonajero de posibles reemplazos sigue haciendo eco, más ahora cuando en la escena aparece Michelle Obama.
La exprimera dama viene sonando desde hace varios días por aclamación popular, en lo que le ayuda su sobresaliente carisma. En redes sociales, cientos de internautas hablan de la posibilidad de que reciba la posta y, de paso, ayude en la renovación del partido. De ello no hay certeza, lo que sí se conoce es que la esposa del expresidente Barack Obama no estaría interesada.
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“Nunca he mostrado el mínimo interés por la política. Nunca he sido una gran admiradora de la política, y las experiencias de estos años no han cambiado eso”, dijo recientemente.
En lista también está, y de hecho es la más opcionada, la vicepresidenta Kamala Harris. Las probabilidades son variadas. De una parte, su baja popularidad: desde que llegó a la Vicepresidencia su aprobación pasó del 48,3 % al 39,4 % en la actualidad, según la media de encuestas del portal FiveThirtyEight. Y de otro lado, su reconocimiento por tratarse de la primera mujer afroamericana en llegar a ese cargo. Ahí, jugarían un papel determinante los votos de los afroamericanos y las mujeres.
Así mismo, entran en la puja y como reemplazantes catalogados como los más lógicos —en caso de que el presidente Biden decida apartarse de la carrera presidencial— el gobernador de California, Gavin Newsom, un hábil comunicador cuyo nombre está en boca de todos por su acelerado ascenso a la Casa Blanca. Le antecede gran popularidad en los medios de comunicación y redes sociales.
Y la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer, una estrella en ascenso dentro del Partido Demócrata. Su nombre fue ampliamente difundido cuando en plena pandemia por el Covid-19 ordenó el cierre de la economía en el Estado, lo que fue catalogado como un abierto desafío a la Administración de Trump. Justamente, sus actuaciones en la pandemia le han valido críticas y burlas de Trump en algunos de sus discursos como candidato, a ella se refiere como “la mujer esa”.
Aunque el proceso de elección de un nuevo candidato no sería una tarea simple ni de menores discusiones, también está en escena como posible sustituto el gobernador de Pensilvania, Josh Shapiro. A sus 51 años acumula una robusta experiencia de más de 20 años en el Capitolio estatal y seis años como fiscal general de Pensilvania lo que le ha valido importantes apoyos.
Es reconocido por haber ganado un acuerdo millonario a varios grupos farmacéuticos por su responsabilidad en la crisis de los opioides. Como judío practicante ha condenado lo que denomina como un creciente antisemitismo en los campus por las jornadas de solidaridad con Gaza.
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Shapiro, hasta abril pasado, tenía un 54% de apoyos en el Estado, incluido el del 29% de los republicanos inscritos.
Por mencionar los más opcionados. Medios internacionales dicen que habría otros nombres de reputados demócratas esperando pista para convertirse en el sustituto de Biden, si es que al final el Partido decide retirar la cuestionada postulación.
En todo caso, el panorama electoral en los Estados Unidos se caldea cada día más. Este fin de semana, el consejo editorial del periódico más influyente de Estados Unidos, The New York Times, pidió al presidente Joe Biden que abandone su campaña por la reelección debido a su desastroso debate contra Donald Trump, poco después de que él asegurara que puede “hacer este trabajo”.
En un editorial en el que lo describe como “la sombra de un gran servidor público”, estima que el duelo televisado el jueves entre Biden y Trump demostró que el mandatario demócrata de 81 años “no pasó su propia prueba”.
“El mayor servicio público que el señor Biden puede hacer ahora es anunciar que no continuará su carrera a la reelección”, añadió el consejo editorial del diario, cuatro meses antes de las elecciones de noviembre y unas seis semanas antes de la convención que debería nominar formalmente a un candidato.
La controversia está sobre la mesa, lo cierto ahora es que la elección de un nuevo candidato le corresponderá, en el debido caso, al Comité Nacional Demócrata y no por preferencia al propio Biden.