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Médicos operan a un feto dentro del útero de su madre para salvarle el intestino: nació semanas después sin complicaciones graves

La intervención fue practicada a las 28 semanas de gestación en Barcelona y permitió evitar daños irreversibles en el intestino del feto.

  • Médicos de Barcelona realizaron la primera cirugía fetal por gastrosquisis en Europa. FOTO: Hospital Sant Joan de Déu
    Médicos de Barcelona realizaron la primera cirugía fetal por gastrosquisis en Europa. FOTO: Hospital Sant Joan de Déu
hace 2 horas
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Especialistas del Hospital Clínic de Barcelona y del Hospital Sant Joan de Déu realizaron en febrero una cirugía fetal pionera en Europa para tratar una gastrosquisis severa en un feto de 700 gramos que desarrolló el intestino fuera del cuerpo. La operación se llevó a cabo dentro del útero de la madre, Camila Molina, de 20 años, cuando cursaba la semana 28 de embarazo.

El procedimiento fue realizado por el equipo de BCNatal con el objetivo de evitar lesiones irreversibles en el intestino del bebé, identificado como Thiago, quien nació semanas después y actualmente presenta una evolución favorable.

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La gastrosquisis es una malformación congénita que ocurre cuando la pared abdominal no se cierra correctamente durante el embarazo. Como consecuencia, los intestinos (y en algunos casos otros órganos) quedan fuera del cuerpo y expuestos directamente al líquido amniótico. Esta condición puede provocar inflamación, pérdida de riego sanguíneo y necrosis intestinal.

El caso fue detectado durante una ecografía rutinaria cuando Camila estaba en el quinto mes de embarazo. Tras ser derivada a BCNatal, los médicos evaluaron el cuadro clínico y concluyeron que el riesgo de daño intestinal severo era elevado si se esperaba al nacimiento para intervenir.

“Normalmente, en estos casos, se suelen operar después de nacer. Pero este caso era tan grave que el bebé corría un riesgo muy elevado de perder gran parte del intestino si esperábamos al nacimiento. Tenía prácticamente todo el intestino fuera del abdomen y comprimido por un orificio de apenas un centímetro”, explicó Eduard Gratacós, director de BCNatal.

La intervención se practicó cuando el bebé tenía 28 semanas de gestación y 700 gramos. FOTO: Hospital Sant Joan de Déu
La intervención se practicó cuando el bebé tenía 28 semanas de gestación y 700 gramos. FOTO: Hospital Sant Joan de Déu

Una compleja cirugía fetal realizada en dos fases dentro del útero materno

La intervención se realizó el 10 de febrero y tuvo una duración aproximada de dos horas y media. El procedimiento se dividió en dos etapas.

1. Aplicación de toxina botulínica:

En la primera fase, los especialistas inyectaron toxina botulínica en la pared abdominal del feto para relajar la musculatura y facilitar posteriormente la reintroducción del intestino.

“Primero hay que inyectar toxina botulínica en la pared abdominal del feto para relajar la musculatura. Esto es muy importante porque la pared abdominal tiene una presión y si no está relajada, puede dificultar la reintroducción del intestino si este está muy dilatado o hay mucho contenido fuera, como era este caso”, señaló Josep María Martínez, jefe de Medicina Fetal de BCNatal.

2. Cirugía laparoscópica fetal:

Dos semanas después, y con el efecto de la toxina ya activo, los cirujanos practicaron una incisión en el abdomen de la madre para acceder al útero. Luego recolocaron al feto para poder intervenirlo mediante laparoscopia.

Los médicos introdujeron cuatro trócares en la bolsa amniótica, extrajeron el líquido amniótico y lo sustituyeron por gas para crear un espacio seguro de trabajo. Después reintrodujeron progresivamente el intestino dentro de la cavidad abdominal y cerraron el orificio.

La operación implicó trabajar sobre un feto de apenas 700 gramos, con un intestino de 80 centímetros de longitud y un diámetro de entre 3 y 15 milímetros, a través de una abertura de aproximadamente 1,5 centímetros.

“Estas operando dos pacientes a la vez y uno de ellos, la madre, está sano. Una de nuestras pesadillas es que la madre tenga complicaciones y luego tienes que pensar que estás operando también a un paciente con tejidos que son papel de fumar y que se pueden desgarrar en segundos”, afirmó Gratacós.

Xavier Tarrado, jefe del Servicio de Cirugía Pediátrica del Hospital Sant Joan de Déu, explicó algunos de los riesgos del procedimiento: “Tenemos un intestino dilatado que hay que introducir por un agujero muy pequeñito. Y es fácil perforar el intestino; o que al meterlo dentro haya presión sobre el cordón umbilical y no tenga flujo placentario y sufra un paro cardíaco”.

Riesgo de síndrome del intestino corto

Los especialistas indicaron que, de no realizarse la cirugía durante el embarazo, el bebé podría haber desarrollado síndrome del intestino corto, una enfermedad que obliga en muchos casos a recibir nutrición parenteral prolongada e incluso un trasplante intestinal.

“Si no se hubiera intervenido dentro del vientre materno, el bebé corría el riesgo de desarrollar el síndrome del intestino corto y requerir nutrición parenteral a largo plazo, e incluso un trasplante intestinal”, aseguró Tarrado.

La operación se realizó dentro del útero para evitar daños intestinales irreversibles. FOTO: Hospital Sant Joan de Déu
La operación se realizó dentro del útero para evitar daños intestinales irreversibles. FOTO: Hospital Sant Joan de Déu

Recuperación del bebé y seguimiento médico

Tras la intervención, los controles ecográficos mostraron una disminución de la inflamación intestinal y una recuperación progresiva del aspecto del órgano. Thiago nació por cesárea seis semanas después de la operación, entre las semanas 34 y 36 de gestación según los reportes médicos difundidos.

Aunque presentó bajo peso debido a la prematuridad, el bebé evolucionó favorablemente. Inicialmente recibió alimentación por sonda, pero luego toleró la lactancia materna y posteriormente el biberón.

“Ahora tiene una vida normal y su evolución es muy buena”, dijo la madre del menor.

Camila reconoció que inicialmente tuvo dudas sobre aceptar la cirugía debido a que no existían antecedentes de una intervención de este tipo en Europa.

“Tenía muchos nervios, me preocupó bastante e incluso pensé en rechazar la operación, pero mis médicos me ayudaron a tomar la decisión de aceptar porque era el camino más viable para mi bebé”, relató.

También afirmó: “Tenía miedo porque no se había realizado ninguna en Europa pero no había otra opción para salvar a mi pequeño”.

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