El espionaje en la geopolítica, tan vigente como en la Guerra Fría
Los servicios de inteligencia, en la sombra de la democracia, salen a la luz de cuando en cuando.
Hace poco se conoció que Dinamarca colaboró con Estados Unidos para espiar en 2013 a Angela Merkel canciller de Alemania. La inteligencia ya no se usa solo con los enemigos, también con los amigos. Foto: EFE
Surcó adherido a un bastón los pliegues del bosque moscovita. Escuchó radio y cobijó del frío a sus desgastadas articulaciones, recluidas por voluntad en las cuatro paredes de una revolución fallida. En una cabaña de campo que en Rusia es una dacha, construida justo después de la Revolución rusa, se consumieron así los últimos días de “DIOMID”. Murió en 2020, con 98 años y tres vidas a cuesta. Su fin fue también el fin de los suyos, de la estirpe de espías que en la Guerra Fría de un mundo ya lejano hicieron de su existencia un arma.
O al menos eso pareció. Recientemente, y en vestigio de esas épocas, la opinión pública conoció que Estados Unidos espió a Angela Merkel, canciller de Alemania, con el apoyo del Servicio de Inteligencia de Defensa...