Tan solo tenían entre 10 y 12 años cuando ingresaron al narcotráfico y al crimen organizado que operan en las favelas de Río de Janeiro, Brasil. Se trata de menores de edad que fueron convocados por grupos al margen de la ley para participar de actividades delictivas y, aunque no es algo nuevo en esta área de la ciudad, en la que las playas y construcciones lujosas contrastan con la pobreza, según un estudio publicado esta semana por el Observatorio de Favelas de ese país, de 2006 a 2017 el número de niños en esas actividades se duplicó.
Para llegar a estas conclusiones, el Observatorio de Favelas de Río de Janeiro entrevistó a 150 jóvenes vinculados con redes de narcotráfico y 111 adolescentes recluidos en reformatorios del Departamento General...