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Mundo | PUBLICADO EL 18 diciembre 2021

La variante ómicron se alió con El Grinch: varios países no celebrarán Navidad

El temor a una nueva ola de contagios llevó a varios gobiernos a tomar la decisión.

  • La Navidad hace parte importante del calendario del mundo occidental. Este año su festejo en varias partes del mundo está en duda. FOTO: EL COLOMBIANO.
    La Navidad hace parte importante del calendario del mundo occidental. Este año su festejo en varias partes del mundo está en duda. FOTO: EL COLOMBIANO.
  • La Navidad hace parte importante del calendario del mundo occidental. Este año su festejo en varias partes del mundo está en duda. FOTO: EL COLOMBIANO.
    La Navidad hace parte importante del calendario del mundo occidental. Este año su festejo en varias partes del mundo está en duda. FOTO: EL COLOMBIANO.
EL COLOMBIANO

Al menos para el mundo occidental pocas fechas destilan la magia –comercial y religiosa– de la Navidad. El 25 de diciembre tiene una trayectoria que se remonta a los calendarios previos al cristianismo: los antiguos romanos festejaron del 22 al 25 el carnaval del Sol Invicto. Para muchos estudiosos, esta efeméride es el motivo de ubicar el nacimiento de Jesús a finales del año. Más allá de discusiones históricas, este año varios países han decidido cancelar los festejos decembrinos por la presencia de la variante ómicron de la covid-19.

A pesar de que el 82 % de su población ha sido vacunada, Ámsterdam decidió suprimir los eventos programados para despedir el año. Tal decisión fue respaldada por los obispos holandeses, quienes votaron por no celebrar las misas de la Nochebuena. Una medida similar se tomó en Múnich: el alcalde Dieter Reiter cerró los tradicionales mercadillos de Navidad.

El ómicron no respeta las líneas de las casas reales: la reina Isabel abandonó la idea de convocar la tradicional cena navideña en el Palacio de Windsor. Decidió resguardarse. Al otro lado del globo terráqueo, al alcalde de Sao Paulo le bastaron tres casos de contagiados con ómicron para apagar toda fiesta pública. Los brasileños temen que de continuar las cosas por el camino que van el Carnaval de Río de Janeiro tampoco se celebraría.

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