La presidenta de Brasil espera iniciar su defensa cuando su caso llegue al Senado.
La presidenta Dilma Rousseff ha negado las acusaciones, al tiempo que su defensa las ha calificado de meras “faltas” administrativas que no bastarían para una destitución. FOTO
Reuters
La presidenta brasileña Dilma Rousseff volvió a negar las acusaciones en su contra y dijo que es “víctima de una gran injusticia”, al comentar la decisión de la Cámara de Diputados que la pone más cerca de un proceso de destitución.
Admitió estar triste pero no abatida, y en una rueda de prensa afirmó que está frente a una “situación que solo puede provocar una inmensa sensación de injusticia y de que hay en Brasil una violencia contra la verdad, la democracia y el Estado de Derecho”.
El domingo pasado, la oposición de Brasil reunió en la Cámara de Diputados los 342 votos necesarios para que siga el proceso contra la Jefe de Estado, con lo que el Senado decidirá si inicia un juicio con miras a su destitución.