A pesar de que solo necesitaba mayoría simple, el pleno del Senado brasileño aprobó ayer y con amplia ventaja —59 votos frente a 21— el informe que acusa a la suspendida presidenta Dilma Rousseff de irregularidades fiscales, con lo cual el proceso de destitución se encamina hacia su paso final.
Este será una nueva votación en el Senado, en el que sus 81 miembros decidirán si finalmente la mandataria es destituida, y en la que necesitan una mayoría calificada de 54 votos (dos tercios). Con lo ocurrido ayer en Brasilia, es muy probable que la instancia más alta del Legislativo la sacará sin problemas del poder.
Lo que no se sabe aún es la fecha, porque si bien hay plazo hasta el 29 de agosto, la Corte Suprema podría determinar en los próximos...