El 24 de febrero de 2026 se cumplen cuatro años de la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia, un conflicto que entró en una nueva fase tras casi 1.500 días de combates continuos. La ofensiva fue ordenada por Vladimir Putin y se inició con ataques desde múltiples direcciones tras el reconocimiento previo, el 21 de febrero de 2022, de las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk como entidades independientes. Esa acción fue precedida por una concentración militar de tropas rusas en la frontera ucraniana desde mediados de 2021 y fue el paso inmediato antes de la invasión a gran escala, que marcó un punto de inflexión en el conflicto que había comenzado previamente en 2014 tras los sucesos del Euromaidán.
Cuatro años después, Rusia ha logrado hacerse con alrededor del 20 por ciento del territorio ucraniano, incluida Crimea, anexada en 2014, y franjas de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporizhia. El conflicto se ha convertido en una guerra de desgaste con líneas de frente que se extienden por más de 1.200 kilómetros. Las negociaciones de paz, celebradas en diversas rondas hasta 2026, no han logrado acuerdos sustantivos sobre un alto el fuego permanente ni la restitución de territorios.
Según estimaciones de grupos de análisis estratégico, el número de soldados muertos, heridos o desaparecidos entre los comandos rusos y ucranianos se acerca a los dos millones desde 2022. Estudios publicados en 2025 señalaron que las bajas rusas podrían rondar más de un millón, mientras que Ucrania habría sufrido alrededor de 400.000 bajas totales, incluyendo decenas de miles de muertos.
El conflicto también ha provocado una crisis humanitaria a gran escala. Desde el comienzo de las hostilidades, más de 15.000 civiles han muerto y más de 41.000 han resultado heridos en territorio ucraniano, según datos de observadores de derechos humanos. Las minas terrestres y los artefactos explosivos han sido factores significativos en las cifras de víctimas civiles.
La guerra ha desencadenado el mayor desplazamiento de personas en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Más de 3,7 millones de ucranianos se encuentran desplazados dentro del país y más de cinco millones han abandonado su territorio, en su mayoría mujeres y niños. Millones más requieren asistencia humanitaria permanente, incluidos millones de menores que han visto interrumpida su educación y han perdido acceso a servicios básicos.
Las cifras económicas también reflejan un impacto prolongado. El daño a la infraestructura, la contracción del producto interno bruto y la dependencia de asistencia internacional han marcado la economía ucraniana desde 2022. El Fondo Monetario Internacional proyectó reducciones del PIB y pérdidas en sectores clave como energía y transporte. Al mismo tiempo, las sanciones contra Rusia han provocado contracciones en sectores estratégicos de ese país y presión sobre variables macroeconómicas como empleo y producción.
En este contexto, la situación militar, diplomática y humanitaria continúa siendo dinámica. El control territorial de Moscú, la resistencia ucraniana sostenida, el papel de terceros países en el suministro de apoyo militar y la evolución de los esfuerzos de negociación conforman un escenario de guerra activa sin un horizonte claro de resolución.
Estos son diez hechos que resumen la evolución del conflicto desde su inicio hasta 2026.
La escalada previa y territorios separatistas
La tensión entre Rusia y Ucrania aumentó desde mediados de 2021 con la concentración de tropas rusas en la frontera. El Kremlin cuestionó la expansión de la OTAN y el acercamiento de Ucrania a Occidente, pues quería mantener el control de su territorio.
El 21 de febrero de 2022, el presidente ruso, Vladimir Putin, reconoció la independencia de las regiones separatistas prorrusas de Donetsk y Lugansk, en el Donbás. Tres días después comenzó la ofensiva militar a gran escala.
Inicio de la invasión y ataques simultáneos
El 24 de febrero de 2022, Rusia lanzó ataques desde el norte, el sur y el este de Ucrania. Explosiones se registraron en el centro de Kiev durante la madrugada.
Moscú presentó la ofensiva como una “operación militar especial” destinada a “desnazificar” y “desmilitarizar” Ucrania. El ejército ruso avanzó en varias regiones, pero no logró tomar Kiev. El presidente Volodimir Zelenski permaneció en la capital y dirigió la resistencia.
Estrategia de presión sobre los civiles
Durante los primeros meses, Rusia atacó infraestructuras y zonas urbanas. En su momento las fuentes en el territorio señalaron que la estrategia incluyó presión sobre la población civil con el objetivo de quebrar la resistencia y provocar desplazamientos.
Cuatro años después del inicio del conflicto, Ucrania mantiene su estructura estatal y continúa la defensa del territorio pese a la inferioridad demográfica frente a Rusia.
Bucha y las investigaciones por crímenes
En primavera de 2022, tras la retirada rusa de los alrededores de Kiev, se hallaron cuerpos de civiles en Bucha y otras localidades cercanas. Ucrania acusó a las fuerzas rusas de ejecuciones sumarias. Rusia negó responsabilidad.
Las imágenes provocaron reacciones internacionales y dieron lugar a investigaciones por crímenes de guerra. El 17 de marzo de 2023, la Corte Penal Internacional emitió una orden de arresto contra Vladimir Putin por la deportación ilegal de menores desde zonas ocupadas hacia Rusia.
Mariúpol, el teatro y el asedio prolongado
La ciudad de Mariúpol fue escenario de un asedio que se prolongó durante meses. Entre los episodios señalados figura el bombardeo de un teatro que funcionaba como refugio y estaba identificado con la palabra “niños”.
También se reportó el ataque a un hospital donde murieron mujeres embarazadas y personal sanitario. Mariúpol terminó bajo control ruso tras la destrucción de gran parte de su infraestructura.
Contraofensivas y guerra de desgaste
En verano de 2022, Ucrania lanzó contraofensivas con apoyo de armamento suministrado por Estados Unidos y la Unión Europea. Recuperó zonas en la región de Járkov y la ciudad de Jersón.El conflicto evolucionó hacia una guerra de trincheras y desgaste. En Bajmut se desarrolló una batalla prolongada. En 2023, Ucrania inició otra ofensiva con armamento occidental, pero logró avances limitados.
El periodo 2023-2024 estuvo marcado por el uso masivo de drones y sabotajes. El frente se estabilizó en múltiples focos activos.
Ataques a la Infraestructura estratégica
Durante el conflicto se registraron ataques contra infraestructura estratégica. Entre ellos, daños al puente que afectaron el transporte ferroviario ruso.En 2023 se produjo la voladura de la presa de Nueva Kajovka, lo que causó inundaciones y fallecimientos. El hecho fue señalado como el uso de infraestructura crítica en el contexto del conflicto.En noviembre de 2024, Rusia lanzó un misil balístico de alcance intermedio Orechnik contra una instalación militar ucraniana. En enero de 2026 empleó nuevamente ese sistema contra una planta aeronáutica en el oeste del país.
Rebelión del grupo Wagner y división rusa
En junio de 2023, el grupo paramilitar Wagner, liderado por Yevgueni Prigozhin, se rebeló contra el Ministerio de Defensa ruso y avanzó hacia Moscú antes de detenerse.
El conflicto evidenció tensiones internas entre Prigozhin y el ministro de Defensa, Serguéi Shoigú. En agosto de 2023, Prigozhin murió en un accidente aéreo.
Cambio político en EE.UU. y las negociaciones
En 2025, el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca marcó un cambio en el enfoque de Estados Unidos. Trump anunció negociaciones directas con Vladimir Putin y criticó públicamente a Zelenski en febrero de 2025.
En noviembre presentó un plan que incluía la cesión de territorios por parte de Ucrania a cambio de garantías de seguridad. Rusia mantuvo como exigencia la retirada ucraniana del Donbás.En enero y febrero de 2026, negociadores rusos, ucranianos y estadounidenses se reunieron en Abu Dabi y Ginebra.
Situación actual e impacto global
A comienzos de 2026, el conflicto deja más de 25.000 civiles muertos y más de 200.000 soldados fallecidos entre ambos bandos, según cifras citadas en las fuentes entregadas.
Rusia controla aproximadamente el 18 % del territorio ucraniano. El frente se mantiene estancado en más de 200 focos activos.
La guerra ha provocado la mayor crisis de refugiados en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Ha afectado los mercados de energía y alimentos y ha deteriorado las relaciones entre Rusia y Occidente hasta niveles no vistos desde la Guerra Fría.China ha incrementado su protagonismo en el escenario internacional y varios países europeos han reforzado sus políticas de defensa.