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Mundo | PUBLICADO EL 08 septiembre 2021

Bolsonaro pone contra las cuerdas la democracia en Brasil

  • El índice de popularidad de Bolsonaro cayó en julio al 24%, su nivel más bajo desde que llegó al poder en 2019. FOTO AFP
    El índice de popularidad de Bolsonaro cayó en julio al 24%, su nivel más bajo desde que llegó al poder en 2019. FOTO AFP
  • El índice de popularidad de Bolsonaro cayó en julio al 24%, su nivel más bajo desde que llegó al poder en 2019. FOTO AFP
    El índice de popularidad de Bolsonaro cayó en julio al 24%, su nivel más bajo desde que llegó al poder en 2019. FOTO AFP
Redacción y EFE

Llegó en un Rolls Royce, con la banda presidencial rodeando su torso y los brazos abiertos, tal cual mesías con su pueblo. En Brasilia lo esperaban miles de los suyos, que lo idolatran y siguen con casi obsesión. Lo de Jair Bolsonaro este martes fue una escenificación, muy masiva y de las más peligrosas que el gobierno de derecha ha protagonizado.

Sucedió en el marco de la celebración del Día de la Independencia brasileña, lo que no es más que la reivindicación de una institucionalidad soberana, una que el presidente ha atacado una y otra vez, amenazando su supervivencia.

Este martes apuntó al Tribunal Supremo, que ha abierto una investigación contra él por difusión de noticias falsas. “O el jefe de ese poder encuadra a los suyos o ese poder puede sufrir aquello que nosotros no queremos...”, dejó en el aire ante miles de personas que lo vitoreaban. También desestimó el sistema electoral, al que cobijó con un manto de duda. “Queremos elecciones limpias, democráticas, con conteo público de los votos. No puedo participar en una farsa como la que defiende el Tribunal Superior Electoral”, gritó a su fanaticada.

El mandatario sobrevoló en helicóptero, acompañado de algunos ministros, la región donde se concentraban miles de manifestantes en Brasilia, y posteriormente se desplazó en coche por la Explanada de los Ministerios, avenida donde se concentran las sedes de los tres poderes.

Los participantes, vestidos con camisas y banderas verdes y amarilla, los colores de Brasil, sostenían pancartas en las que pedían, entre otros asuntos, la destitución de los magistrados del Supremo e incluso una intervención militar.

El ataque a las instituciones, con las que Bolsonaro se ha enfrentado en los últimos meses, fue de una de las banderas de las manifestaciones, la cuales fueron convocadas por el propio presidente en defensa de la “libertad” y los valores conservadores.

Las manifestación de Brasilia, una de las más multitudinarias, contó con algunos momentos de tensión después de que un grupo de manifestantes intentó traspasar una barrera policial, lo que obligó a los agentes a lanzar bombas de gas lacrimógeno para dispersar el grupo.

Las protestas pro-Bolsonaro se produjeron en medio de las crecientes tensiones políticas y sociales en Brasil, agudizadas ahora por la desconfianza sembrada por Bolsonaro en el sistema electrónico de votación que Brasil adoptó en 1996, que desde entonces no ha sido objeto de una sola denuncia de fraude, pero que según el mandatario propicia las trampas.

Coinciden, además, con la caída en picado de la aprobación del mandatario, que llega hoy a un escaso 25 % de los brasileños, acentuada por la crisis económica y sanitaria que azota el país. Con aparente disposición al sacrificio, Bolsonaro terminó una de sus tantas intervenciones con otro ultimátum. “Solo Dios me saca” del poder, prometió, “solo salgo preso, muerto o victorioso

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