Las llamadas “armas fantasma” son una de las grandes preocupaciones de las agencias de seguridad en Estados Unidos, pues su uso se ha venido incrementando en los últimos años por parte de pandillas callejeras patrocinadas por los carteles mexicanos de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación.
Esta angustia quedó reflejada en la “Evaluación Nacional de la Amenaza de las Drogas 2024”, un documento anual de inteligencia elaborado por la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA).
De acuerdo con la DEA, las “armas fantasma” son artefactos letales de fabricación hechiza o privada, los cuales son relativamente comunes entre las bandas de todo el mundo. Sin embargo, los investigadores han detectado que en la producción de estas armas se están implementando dos técnicas novedosas.
La primera es el uso de impresoras 3D para fabricar diferentes piezas y accesorio del arma, como el gatillo, la empuñadura, proveedores y supresores de sonido.
La ventaja para los criminales con este sistema comienza por la imposibilidad de rastreo para las autoridades, ya que carecen de números seriales y registros en bases de datos, lo que impide no solo llegar al sitio de procedencia, sino vincular el arma a otros casos en lo que también haya sido usada.
De igual manera, les ahorra costos, pues estas impresoras, de acuerdo con expertos, están en capacidad de fabricar todas las piezas, menos el cañón percutor, de modo que los traficantes solo tienen que transportar esta parte, haciendo más sencillo su camuflaje, y el resto del arma la pueden imprimir.
La segunda técnica tiene que ver la implementación de Dispositivos de Conversión de Ametralladora (machine gun conversion devices), unos pequeños adaptadores que se instalan junto al martillo percutor, y que convierten una pistola o un rifle semiautomático en uno automático.
Esto implica, en la práctica, que al presionar el gatillo los proyectiles no salen con una cadencia de tiro a tiro, sino en una ráfaga continua, lo que aumenta su letalidad. Con solo apretar el gatillo una vez, es posible descargar todo el proveedor de balas.
La Agencia de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF) emitió una alerta sobre esta situación en enero de 2024. “En los últimos cinco años, la ATF ha recuperado más de 31.000 dispositivos de conversión de ametralladoras. Estos dispositivos no son accesorios para armas. Son ilegales y se consideran ametralladoras, según la ley federal”, expresó el agente especial Christopher Bombardiere, de la División de Campo de Los Ángeles de la ATF,
En el argot criminal de las pandillas estadounidenses, estos dispositivos son llamados “switches” “chips” o “auto sears”.
Según la DEA, en los estados de California y Texas, fronterizos con México, es donde más se trafican estos pequeños aparatos, y se presume que los carteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación financian esta actividad.
En septiembre de 2023, esa agencia realizó una operación contra varias pandillas en la ciudad de Houston, arrestando a 39 personas. Les incautaron 248 kilos de metanfetaminas y 79 armas, entre ellas tres que tenían “chips” adaptados y tres con accesorios impresos en máquinas 3D.
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