En una ceremonia cargada de simbolismo y mensajes políticos, tres nombres sobresalieron por encima del protocolo durante la posesión presidencial de Abelardo de la Espriella: Miguel Uribe Turbay, Álvaro Uribe Vélez y Javier Milei. Fueron ellos quienes provocaron las ovaciones más largas y emotivas de los asistentes reunidos en la Arena de la Universidad Santiago de Cali, escenario del histórico cambio de mando celebrado por primera vez fuera de Bogotá.
El momento más conmovedor llegó durante la intervención del presidente del Senado, Honorio Miguel Henríquez Pinedo, cuando recordó a Miguel Uribe Turbay, el precandidato presidencial asesinado el año pasado. Al mencionar su nombre, el recinto reaccionó de inmediato: cientos de asistentes se pusieron de pie y respondieron con un aplauso prolongado que interrumpió el ritmo solemne de la ceremonia.
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La imagen del homenaje dejó uno de los instantes más emotivos de la posesión. La figura de Miguel Uribe, convertida tras su muerte en un símbolo para amplios sectores de la política colombiana, apareció como una referencia de continuidad política y de memoria compartida entre buena parte de los asistentes al acto de investidura.
Poco antes, otro momento había alterado el ambiente protocolario. Álvaro Uribe Vélez, expresidente de Colombia y uno de los principales referentes del sector político que respaldó la candidatura de De la Espriella, ingresó a la Arena USC entre aplausos, gritos y expresiones de apoyo. La recepción fue inmediata y masiva, convirtiéndose en una de las más sonoras de toda la jornada.
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