El testimonio del clavadista Juan Guillermo Urán y la decisión de romper un silencio de doce meses reveló a un joven dispuesto a encontrarse de nuevo con su esencia, con esa pasión deportiva, que es también un aliciente de vida.
El estudio, el deporte y la decisión de empezar a vivir su vida, a hacerse preguntas, a buscar respuestas, a comprender el contexto de su situación, tienen hoy a Juan Guillermo, como lo tituló el periodista Pablo Arbeláez en su emotiva nota dominical, en un salto liberador.
Su sinceridad y su disposición de seguir adelante son un ejemplo de vida, en el que el acompañamiento de colegas, amigos, compañeros de estudio, familiares y profesionales de diferentes áreas, ha sido fundamental.
Gracias a ellos y a Juan Guillermo por haber roto su silencio y enseñarnos humildad, entrega y valentía.
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