Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

Uno solo en la vida, ¡ah dicha!

  • Facsimil de la cédula de ciudadanía de Ana Felisa, la hija mayor de Buriticá, quien hoy cumple 109 años de vida.
    Facsimil de la cédula de ciudadanía de Ana Felisa, la hija mayor de Buriticá, quien hoy cumple 109 años de vida.
  • Ana Felisa es un referente histórico para los habitantes de Buriticá. Es de las pocas poblaciones antioqueñas que tienen un personaje de su edad.
    Ana Felisa es un referente histórico para los habitantes de Buriticá. Es de las pocas poblaciones antioqueñas que tienen un personaje de su edad.
01 de enero de 1900
bookmark

  • Sus paisanos en Buriticá la respetan como una matrona.
  • "Fue mucha dicha quedarse soltero, la vida del solo es muy linda".
  • Anita David vive feliz una soltería que hoy cumple 109 años.
Por
León Jairo Saldarriaga L.
Enviado especial, Buriticá

Cómo reprocharle la soltería a una dama que la ha gozado por más de un siglo y la pregona como la mejor de las dichas, así haya levantado a nueve hijos ajenos.

Con un cierto toque de malicia y la risa que siempre agrega a sus palabras, éstas brotan como sentencias desde la cima de sus años.

"Ya pasó todo lo bueno, hay mucha deshonestidad", dice con una lucidez que apenas afecta una sordera que obliga a hablarle en tono intenso.

Esa mujer menuda, dueña de una serenidad que derrumba afanes, hoy cumple 109 años y es la habitante mayor de Buriticá, donde la veneran como una matrona.

Ana Felisa David García, "Anita", ha caminado por tres siglos y ni siente dolores ni refleja agobios que la hagan añorar o presentir su partida.

Al saberla soltera, aunque acompañada por cuatro sobrinos que la consideran su abuelita, la inquietud es inevitable.

¿Y por qué no se casó? "Mi mamá se murió y a los cinco días también murió una hermanita, entonces me quité, pero ese cambio estuvo muy bueno".

No se sentía bien al observar la viudez de su padre y por eso desistió del matrimonio que estaba cerca con Juvenal Girón.

Fortaleció su decisión con el fallecimiento de su hermana María de la Cruz, quien dejó seis hijos pequeños.

En ese momento, dice, no podía dejar huerfanitos a los niños y por eso se quedó bregándolos.

Apenas asimilaba la condición de madre putativa, se le murió una cuñada que también dejó tres hijos.

"Ya eran nueve y a todos los levanté", afirma con el orgullo de saber que muchos de ellos se casaron y la convirtieron en abuela política de más de 40 nietos.

"Mucha dicha fue esa de quedarse soltero. La vida del solo es muy linda. Agradezco que trabajé mucho, pero así estoy bien", expresa.

El fin del mundo
Esa casona de la calle Buga, en la parte alta del pueblo, a veces es lugar de tertulias vespertinas. "A las muchachas que vienen a conversar les digo que la vida del solo es muy sabrosa, pero sabiendo vivir".

Con una réplica a un dicho que no acepta, da certeza de su vivencia: "Dicen que el que es solo sufre, ¡eso es mentira!".

Para el hombre, admite, puede ser más duro, pero recalca que uno con buena cabeza y con obras de caridad vive bueno.

Su crianza fue en el campo, pero a los siete años la mandaron a estudiar al pueblo, donde apenas estuvo tres años porque murió la abuelita que la cuidaba y tuvo que regresar a su vereda, en el sector de Quitabú. "En tres añitos aprendí mucho", asegura.

De las violencias recientes y de las más lejanas no quiere acordarse o prefiere no hablar.

En los años que siguieron a la Guerra de los Mil Días, recuerda, estaba muy pequeña cuando "esa gente llegó". Como los hombres se iban para el campo para que no los cogieran, estaba sola con la abuelita, de quien dice que "la crucificaron y le quitaron las alajitas, pero no la mataron".

Un recuerdo menos doloroso, pero también dramático tuvo que ver con los primeros eclipses de sol del siglo pasado. "Una vez se oscureció de día y todos salieron asustados de los campos a rezar al pueblo porque se iba a acabar el mundo. A lo que volvió a clariar, otra vez se fueron a sus campos", evoca.

Nada le duele
¿Enfermedades? Eso no ha sido preocupación en su vida.

Blanca, su nieta de crianza, dice que tiene salud de hierro. Lo único, afirma, son gripitas que se cuida con bebidas.

Cuando joven, admite, fumaba unos tabaquitos delgados que traían en petacadas (canastas) de Cañasgordas y que llamaban "viuditas", pero eso se acabó.

El trago no lo conoció y recuerda que los muchachos de su edad se emborrachaban con chicha.

Para Blanca es contundente que Anita se haya hecho cargo de su mamá cuando era una bebé de 18 meses de nacida, la vio crecer, casarse, dar a luz a 13 hijos y fallecer a los 54 años.

También "enterró" a nueve hermanos (la última hace un mes) y eso que, observa Blanca, "murieron de buena edad": de 85 a 90 años.

No usa gafas y sólo hasta hace dos años enhebraba agujas, remendaba y leía textos de letra pequeña.

Camina apoyada en las paredes de la casa, se tiene que bañar sola y no pone problema con los alimentos. "Apetezco los granitos de fríjoles", cuenta "Anita", pero Blanca anota que sólo le gustan con manteca de cerdo.

Contrario a las personas de su edad, duerme mucho. Se acuesta a las 8:00 de la noche después de oir por radio el rosario y la misa y se levanta a las 9:00 de la mañana.

Añora sus idas a misa, vestida con elegancia, y lo hizo hasta los 90 años, cuando dejó de hacerlo por temor a una caída en las calles empedradas.

"Eso se acabó y las mamás tienen la culpa de que las niñas se vistan deshonestas", dice, para referirse a que salen "desnuditas".

A sus años, "Anita" no tiene miedo a la muerte. "Es voluntad de Dios si nos va a dar un tiempo, o nos va a llevar ligero", exclama con la serenidad de quien se siente fresco para continuar viviendo.

Para Anita, la del 15 febrero de 1897
Ana Felisa se anima con las visitas. Quienes más la frecuentan son las estudiantes de bachillerato que la buscan para preguntarle historias y tomarle fotografías.Tal vez una de las visitas mayores la tendrá el próximo fin de semana cuando sus paisanos y una romería de sobrinos y nietos de crianza se reúnan para festejarle sus 109 años. Hoy será el acto más sentido para esta mujer que nació el 15 de febrero de 1897, pero el encuentro mayor tendrá misa de acción de gracias y matices de sorpresa por organizaciones cívicas del pueblo.

Te puede interesar

Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD