Con una tableta y un gorro de arlequín, Marcus le mostraba a Suecia la fiesta que hubo en Medellín en la final de fútbol. Fiesta incompleta, pues Nacional, el equipo de la ciudad en la que está de vacaciones, no pudo celebrar una victoria.
En las calles hubo fiesta en la tarde, pero amargura en la noche. Muchos como Marcus salieron a ver un partido que cambió la rutina de un domingo tranquilo en una ciudad no muy grande. "Es bonito, se ve agradable", dijo el sueco en su poco español.
Desde lo alto del barrio Robledo Kennedy, donde cerraron las calles con banderas gigantes, hasta la planicie del Parque Lleras, media ciudad se pintó de verde y blanco.
"Es una fiesta. Tengo una excusa médica, que no se si gastarme el lunes o el jueves", dijo David "López", con apellido cambiado por temor al jefe.
Con la ventaja de una final por televisión abierta (que no ocurrió en los cuadrangulares), y las vacaciones de los estudiantes, el partido fue aprovechado por cualquiera que tuviera un televisor, un par de mesas y varios butacos.
El sector fue invadido por los aficionados. "Soy hincha de Racing de Argentina, y aunque no me gusta Nacional sí el fútbol. Me voy, pero sería lindo ver un título", sostuvo el argentino Emanuel Maresca. Él, como el resto de hinchas, aún el sueco, deberá esperar por el festejo.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8