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Una celebración compartida con 47 millones de colombianos

Por fin hubo desahogo en el Metropolitano, y tras el empate ante Chile, los jugadores vivieron a su manera el paso de Colombia a Brasil. De las lágrimas a los actos espontáneos y emotivos.

  • Una celebración compartida con 47 millones de colombianos | Teófilo Gutiérrez se trepó al horizontal de la portería norte, desde ahí agitó su camiseta e hizo el festejo a su manera. Todos celebraron a su modo. FOTO JUAN ANTONIO SÁNCHEZ
    Una celebración compartida con 47 millones de colombianos | Teófilo Gutiérrez se trepó al horizontal de la portería norte, desde ahí agitó su camiseta e hizo el festejo a su manera. Todos celebraron a su modo. FOTO JUAN ANTONIO SÁNCHEZ
11 de octubre de 2013
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Con la bandera en los hombros, como si fuera el superhombre que demostró ser en la cancha, Radamel Falcao García comenzó su celebración en el estadio Metropolitano, una celebración contenida, y que en la noche barranquillera de viernes, por fin se pudo consumar.

El grito estaba contenido desde septiembre, cuando la victoria con Ecuador (1-0) había puesto 47 millones de pies de los colombianos en Brasil. Pero faltaban los otros 47 millones, y Uruguay había impedido ese paso.

Por eso, el empate contra Chile fue celebrado como un triunfo, como el mejor de todos. Olvídese del primer tiempo, o que el resultado de Ecuador le diera la entrada directa a Colombia sin importar los números en Barranquilla: la afición, los jugadores y el país necesitaban festejar. Y lo hicieron en la cancha aún húmeda del Metropolitano.

Las maneras de celebrar salieron del corazón, todas reales, todas diferentes. Falcao, el dueño de la bandera colombiana en los festejos en sus clubes de España y Portugal, la retomó en su país, cerca de su cuna, en el mismo Caribe que lo vio nacer. "Estamos en el Mundial", le decía a las cámaras que se acercaban.

Su compañero de ataque también encontró su manera. Teófilo Gutiérrez recordó sus días de niño en los palos del barrio La Chinita, y se trepó al travesaño de la portería de norte del Metro. Besó el madero, y con ojos llorosos demostró su alegría con la gente.

James Rodríguez y Pablo Armero encontraron en el suelo el auxilio de los cielos. Arrodillados en el pasto que momentos antes los vio batallar, hoy los vio agradecer a Dios por la clasificación. "Gracias a quienes con fe y corazón nos acompañaron en cada instante de este lindo sueño", sostuvo James, uno de los que derramó más lágrimas.

Obviamente, lo de Armero no paró ahí. Su baile tenía que estar. Primero, en medio de la reunión, aunque esta vez sin el perrito famoso ante Ecuador. Pero el de Tumaco derrochó sabor, después acompañado de Juan Guillermo Cuadrado y Fredy Guarín, en el costado sur del estadio, mismo lugar donde se vieron los fuegos pirotécnicos con los que la ciudad celebró su noche. ¿Quién faltó? Camilo Zúñiga, el otro integrante de la banda de bailarines. "Extraño mucho el ambiente en Barranquilla", dijo desde Italia el antioqueño, artífice de la clasificación, pero ausente por lesión.

La cancha fue un campo, no de batalla, sí de alegrías. Los jugadores, que terminaron sin camisetas "robadas" como trofeos, vivieron el festejo al lado de sus hijos, los mismos que estuvieron en la foto oficial del equipo clasificado antes de que rodara el balón. También estuvieron los directivos, algunos de los que siguieron la Eliminatoria al lado de los protagonistas, el cuerpo técnico de acento argentino, pero que ahora tienen el amor colombiano. Y entre ellos, el profe José Pekerman.

El argentino dejó la solemnidad de sus anteriores encuentros. Esta vez alzó sus ojos y brazos al cielo, se abrazó con sus asistentes y confidentes, y dio tantas vueltas a la cancha como en su época de futbolista. Junto a sus hijas, la colombiana Vanessa (nació en su paso por el DIM), y a la argentina menor Gabriela, vivió sus días de más alegría. Él, argentino y múltiple campeón juvenil, volverá al Mundial de mayores luego de su experiencia con su país natal en Alemania-2006. Hoy, todos quieren a Pekerman como de su familia, hasta el presidente Juan Manuel Santos. "Profe Pekerman, usted tiene el aprecio y agradecimiento de 47 millones de colombianos". Ahora todos podemos poner el otro pie en Brasil.

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