La próxima vez que un niño se ofrezca para cargar un mercado en una plaza; que vea a una adolescente escondida en la cocina de un restaurante de carretera o en la casa de un conocido; o que vea a un menor trabajando en un taller mecánico, piense que se trata de una tarea no adecuada y que debe reportarlo ante las autoridades.
Si alguien lo hubiera hecho a tiempo, un niño de 10 años que trabajaba en un taller de mecánica en Bucaramanga no habría muerto atropellado por un camión, ni otro de 14 no habría resultado quemado cuando explotó la cocina de la zapatería en la que trabajaba con su mamá, en Pasto.
Ellos hacen parte del grupo de 10 menores de edad que según el Instituto de Medicina Legal perdieron la vida en 2010 cuando trabajaban en situaciones irregulares. Cuatro de estas muertes se presentaron en trabajos relacionados con las labores del hogar y las víctimas fueron mujeres.
A ellos se suman 42 (en buena parte niñas) que resultaron lesionados o heridos en las mismas condiciones.
Estos datos hacen parte de un informe realizado por la agencia Pandi (que trata asuntos relacionados con la infancia y adolescencia) y el cual recuerda que, de acuerdo con el censo de 2009, 1.050.147 menores trabajaban en diferentes actividades y 799.840 en labores domésticas.
Es poco lo que se hace
Para la agencia Pandi, estos menores están en continuo riesgo de sufrir accidentes o morir sin que las entidades oficiales encargadas de hacer seguimiento a estos casos emprendan acciones preventivas o de juzgamiento.
Pero lo más grave es que puede haber un subregistro porque según señala en el informe Melva Díaz, directora de Derechos Fundamentales del Trabajo, del Ministerio del Trabajo, se pueden presentar situaciones que los servicios de salud no reportan por desconocimiento o quedan catalogados como hechos de violencia que se tratan por parte de la justicia ordinaria.
Es más, Clemencia Mayorga, miembro de la Asociación Colombiana de Pediatría, advierte que muchas veces los médicos no hacen seguimiento al origen de los accidentes en los que están involucrados los menores. "Entre el 15 y el 20 por ciento de las consultas a los servicios de urgencias en pediatría ocurren por accidentes. Pero, qué hay detrás de ese accidente".
En 2010 Icbf reportó que para el año 2010 atendió a 1.257 menores e inició proceso administrativo de restablecimiento de derechos a causa de la explotación laboral de la que eran sujeto.
No se trata de decir que todo trabajo infantil es malo (ver nota anexa) porque si un niño quiere ganarse un dinero para gastar en vacaciones lavando el carro con su papá o ayudando en la tienda de su casa, esto genera el sentido de responsabilidad.
Pero si usted ve un niño que arriesga su vida mientras trabaja, la Fundación Telefónica tiene a su disposición la página web http://www.yodigoaquiestoy.com/georeferenciación. Allí puede bajar una aplicación para celular o hacer la denuncia por computador y decir en qué sitio del país un menor está trabajando. Un clic puede salvarlo.
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