Yo no sé si es un vicio colombiano o todo el mundo anda contaminado con esta práctica de hacer cortas o largas pausas entre algo que se debe hacer. Es decir, hablo de aplazar lo que más se pueda todo aquello que debemos cumplir. Mírese y óigase usted mismo, especialmente si es bogotano, cuando se encuentra con un amigo a las doce del día en una calle equis de la ciudad y le dice como una especie de saludo o despedida: tenemos que almorzar.
Pero si es la hora de almorzar por qué no hacerlo de una vez y vamos cancelando actividades en lugar de hacer arrumes de compromisos o de pequeñas mentiras sociales. Y eso que pasa con la invitación a un almuerzo en fecha no precisada, porque ni siquiera se habla del futuro en forma clara, ocurre en un montón de situaciones del diario vivir. No es solamente en la calle sino en la casa cuando ella le dice a él: ¿por qué no pones un clavo en el muro para colgar este cuadrito que me mandó mi mamá?
Ya podrán imaginar la respuesta del señor de la casa: mañana, porque ahora tengo mucho afán... tengo que almorzar con Daniel... Dos mentiras en una hora. Ni clavo, ni Daniel. Pero como es preciso ser fiel a la regla del incumplimiento, la señora se tiene que quedar con las ganas de colgar su cuadrito y el señor de la casa se va a ver el noticiero de la televisión...
PAUSA . ¿Se movió mucho el avión durante tu viaje? Mucho, especialmente hacia delante...
COSAS . Un día el polvo fue bautizado y le llamaron hombre/ y nacieron los besos en la tierra/ las nubes, las mentiras y la guerra.
A veces uno escucha informes, discursos, palabrería y demás cuentos malos y el orador o expositor dice con toda tranquilidad y sin ningún rubor: YO PIENSO QUE... y añade cualquier tontería. Y es cuando uno en su fuero interno y muerto de aburrido en la silla que le tocó, se dice entre dientes: le dicen pensar a cualquier cosa.
Para que se vaya dando cuenta cómo es "el maní" con los chinos, le cuento algo que sobrecoge: cada dos años, los hermanos amarillos construyen una ciudad del tamaño de Nueva York... Es como para no creerlo, pero ¿quién se atreve a contradecir a un país que tiene mil trescientos millones de habitantes y todos de un solo color?
Cuando uno dispone de tiempo se puede dedicar a muchas cosas intrascendentes, por ejemplo, inventar palabras.
Y se me ocurre una muy apropiada para la época. ¿Es lo mismo transparencia que TRAMPArencia?
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